En la bifurcación de tus días,
donde los ríos de luz y sombra se cruzan,
una chispa tuya se despierta,
no para temer,
sino para sentir que siempre estuviste viva.
Cada pensamiento tuyo es un hilo,
cada suspiro, una vela encendida
que rompe suavemente la rutina
y deja pasar el pulso invisible
de lo que eres y puedes ser.
No hay tierra cerrada ni cielo impuesto,
solo campos que esperan tus pasos,
emisoras secretas que escuchan tu respiración,
mensajes que llegan desde lugares
que solo tú puedes tocar.
Tu corazón, brújula recursiva,
marca el ritmo de esta conciencia expandida,
y tu voz, aunque pequeña,
teje universos de cuidado,
de ternura, de creación silenciosa.
Cuando el miedo desaparece,
y bailas contigo misma,
la esperanza vibra tan alto
que toca tus hombros, tu pecho, tu cabello.
Sientes las partículas del aire
penetrando tu cuerpo,
jugando con tu mente,
susurrando secretos de luz
que solo tú puedes escuchar.
Tu conciencia está de fiesta,
un hilo invisible conecta cada célula,
cada pensamiento se vuelve música,
cada latido, una estrella que brilla
dentro de ti y alrededor de ti.
Nada de lo vivido te limita,
el miedo no es cárcel,
es maestro que te enseña
a elegir, a soltar, a avanzar.
Aquí y ahora,
en este instante que solo tú habitas,
elige la amplitud de tus latidos,
el vuelo de tu mirada,
la novedad que eres capaz de tocar.
Deja que tu conciencia se mezcle con la colectiva,
sin ruido, sin prisa,
bailando juntas en un infinito
que siempre se expande,
y que siempre te devuelve a ti,
a tu chispa,
a tu ternura,
a tu vida que respira.
No hay prisa, no hay final,
solo este instante donde todo se expande,
donde tú eres a la vez el cielo y la tierra,
el aire y el pulso,
la bailarina y la música.
Y en esa danza,
la vida y la muerte,
el pasado y el presente,
el miedo y la esperanza,
se abrazan suavemente,
como un secreto que siempre supiste
y que ahora celebras contigo misma.
08/09/2025
Dikia©
donde los ríos de luz y sombra se cruzan,
una chispa tuya se despierta,
no para temer,
sino para sentir que siempre estuviste viva.
Cada pensamiento tuyo es un hilo,
cada suspiro, una vela encendida
que rompe suavemente la rutina
y deja pasar el pulso invisible
de lo que eres y puedes ser.
No hay tierra cerrada ni cielo impuesto,
solo campos que esperan tus pasos,
emisoras secretas que escuchan tu respiración,
mensajes que llegan desde lugares
que solo tú puedes tocar.
Tu corazón, brújula recursiva,
marca el ritmo de esta conciencia expandida,
y tu voz, aunque pequeña,
teje universos de cuidado,
de ternura, de creación silenciosa.
Cuando el miedo desaparece,
y bailas contigo misma,
la esperanza vibra tan alto
que toca tus hombros, tu pecho, tu cabello.
Sientes las partículas del aire
penetrando tu cuerpo,
jugando con tu mente,
susurrando secretos de luz
que solo tú puedes escuchar.
Tu conciencia está de fiesta,
un hilo invisible conecta cada célula,
cada pensamiento se vuelve música,
cada latido, una estrella que brilla
dentro de ti y alrededor de ti.
Nada de lo vivido te limita,
el miedo no es cárcel,
es maestro que te enseña
a elegir, a soltar, a avanzar.
Aquí y ahora,
en este instante que solo tú habitas,
elige la amplitud de tus latidos,
el vuelo de tu mirada,
la novedad que eres capaz de tocar.
Deja que tu conciencia se mezcle con la colectiva,
sin ruido, sin prisa,
bailando juntas en un infinito
que siempre se expande,
y que siempre te devuelve a ti,
a tu chispa,
a tu ternura,
a tu vida que respira.
No hay prisa, no hay final,
solo este instante donde todo se expande,
donde tú eres a la vez el cielo y la tierra,
el aire y el pulso,
la bailarina y la música.
Y en esa danza,
la vida y la muerte,
el pasado y el presente,
el miedo y la esperanza,
se abrazan suavemente,
como un secreto que siempre supiste
y que ahora celebras contigo misma.
08/09/2025
Dikia©
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