darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa

El viento acaricia las dunas
de un pretérito instante,
la máquina del tiempo
trae la energía enarenada
en el recodo de lo arcano.
En el templo de las almas
yacen los cuerpos de la antigüedad
y en el arpegio del tuareg
una momia descansa
en los aposentos de la oscuridad.
Pútridas existencias en el térmico devenir
del sueño eterno.
Urna celeste que lanza un rayo de luz
hacia las pirámides de la resurrección.
Se embalsaman los sonidos del aire,
el polvo en su yermo destino
piensa en descifrar los jeroglíficos
y el ideograma de Anubis tocando la luna
en la profundidad de las tinieblas.
Disecando la angustia de perder la existencia
en la hégira abstracta de una ilusión soleada
y en el oasis cristalino deseo probar
el agua de la biología.
Velando como un semidiós la coronación
de un cuerpo yerto con los vendajes del ayer.
Ciertas hojas mustias gimen en la tormenta
del desierto acarreando ánimas
hacia la avenida de los muertos.
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