Mucho me gusta la historia de San Cristóbal.
Aquel poderoso combatiente que buscaba servir al ser más valiente sobre la tierra.
Muchos nos calificamos de caballeros andantes, de trovadores e incluso de poetas... pero siempre estamos a la busca de algo más.
Por mucho tiempo yo busqué Maestros.
Maestros que tuvieran la capacidad y el discernimiento entre lo sutil y lo etéreo, que pudiesen fijar lo volátil a lo eterno.
Encontré maestros... cierto; maestros en mediocridad y autocomplacencia. Debo decir que mucho desee convertirlos en aire de recuerdo.
Entre las cabalgatas por los rincones de lo callado y grito sincero encontré sin proponérmelo a UN Maestro. Digno, tenaz y siempre con la palabra adecuada para señalar el tropiezo o ensalzar el acierto.
Recuerdo cada palabra que me ha dirigido porque cada una de ellas está impregnada del conocimiento que transmite.
Sería egoísta llamarlo mi Maestro. Ya que lo es de todos nosotros.
Feliz cumpleaños Eduardo de la Barra.
Un abrazo fraterno desde todos los confines de este mundo cibernético.
Aquel poderoso combatiente que buscaba servir al ser más valiente sobre la tierra.
Muchos nos calificamos de caballeros andantes, de trovadores e incluso de poetas... pero siempre estamos a la busca de algo más.
Por mucho tiempo yo busqué Maestros.
Maestros que tuvieran la capacidad y el discernimiento entre lo sutil y lo etéreo, que pudiesen fijar lo volátil a lo eterno.
Encontré maestros... cierto; maestros en mediocridad y autocomplacencia. Debo decir que mucho desee convertirlos en aire de recuerdo.
Entre las cabalgatas por los rincones de lo callado y grito sincero encontré sin proponérmelo a UN Maestro. Digno, tenaz y siempre con la palabra adecuada para señalar el tropiezo o ensalzar el acierto.
Recuerdo cada palabra que me ha dirigido porque cada una de ellas está impregnada del conocimiento que transmite.
Sería egoísta llamarlo mi Maestro. Ya que lo es de todos nosotros.
Feliz cumpleaños Eduardo de la Barra.
Un abrazo fraterno desde todos los confines de este mundo cibernético.