Asklepios
Incinerando envidias
Encontramos los páramos tan envejecidos,
que se habían encerrado en incierto y
perdido color.
Sus sombras, materia dura,
sepultaban los últimos rumores
de un argumento vacío de erupciones…
Surgió entonces, lentamente, lo inmediato:
Lo que es y deja de ser al instante,
como un intento más de argumentar y
dar sentido al paso de los años…
A un tiempo, -el suyo-, que,
al dejar de respirar, ha retenido
toda distancia como prueba de que,
lo inmediato, apenas tiene valor, mientras
no deja de preguntarse si su antigüedad
sí tiene, o no tiene algún significado.
que se habían encerrado en incierto y
perdido color.
Sus sombras, materia dura,
sepultaban los últimos rumores
de un argumento vacío de erupciones…
Surgió entonces, lentamente, lo inmediato:
Lo que es y deja de ser al instante,
como un intento más de argumentar y
dar sentido al paso de los años…
A un tiempo, -el suyo-, que,
al dejar de respirar, ha retenido
toda distancia como prueba de que,
lo inmediato, apenas tiene valor, mientras
no deja de preguntarse si su antigüedad
sí tiene, o no tiene algún significado.