Amalia
Poeta recién llegado
En voz baja pintaste en el camino en esta hoja blanca; con colores de vida como la sangre y los árboles, estos que desnudan sus ramas en regalo a la honestidad que nos enseñan.
Un día despertaste para escribir lo que la mente recita en los sueños, esos versos dormidos que brotan del corazón como el agua de una caída. Deja que fluyan y no les temas, al final son parte de la mujer que niegas a la luz del sol.
Tantos miedos son la muralla que has construído y tapaste los espejos y cerraste las ventanas para no verte en los cristales. Pero anhelas ver el trigo de enero a punto de la cosecha y sentir la frescura de un pastizal, el aroma de la tierra mojada al alba cuando el rocío brilla en su despertar como diamantes perdidos, los rosales y el cantar que se desplaza mejor por el viento cuando los que si saben, comunican paz, cantan sin descanso.
En voz baja lloraste amargamente ante un desconocido, le dijiste quien eres realmente y cuanto has fracasado , cuantas veces has desistido de la vida y has renegado del amor que no compraste, ese que has heredado solo por ser parte de una alegría un día de diciembre. Luego su mirada fue de desprecio a tu llanto y te mostró los caminos: la vida que realmente es o la muerte final
En voz baja vas amando lo inalcanzable, como un sueño que cuidas para no romper, vas amando con miedos tan altos como las defensas de las ciudades antiguas, y ves la belleza, la nobleza de un alma que parece única, le temes a las heridas, también al dolor de estas, pero temes mas a descubrir que no es la realidad razón suficiente para observar desde una torre.
¿Y si en voz baja vienes él también con una torre similar? Nunca encontraran la sal de la vida, ya que se ha optado por la azúcar de la cobardía. No quieres estrategias, para abrir la puerta de tu guarida, frente a frente con verdades que desconoces dispuesta a llevarla como escudo de este encuentro.
En voz baja recitas tu poesía
Un día despertaste para escribir lo que la mente recita en los sueños, esos versos dormidos que brotan del corazón como el agua de una caída. Deja que fluyan y no les temas, al final son parte de la mujer que niegas a la luz del sol.
Tantos miedos son la muralla que has construído y tapaste los espejos y cerraste las ventanas para no verte en los cristales. Pero anhelas ver el trigo de enero a punto de la cosecha y sentir la frescura de un pastizal, el aroma de la tierra mojada al alba cuando el rocío brilla en su despertar como diamantes perdidos, los rosales y el cantar que se desplaza mejor por el viento cuando los que si saben, comunican paz, cantan sin descanso.
En voz baja lloraste amargamente ante un desconocido, le dijiste quien eres realmente y cuanto has fracasado , cuantas veces has desistido de la vida y has renegado del amor que no compraste, ese que has heredado solo por ser parte de una alegría un día de diciembre. Luego su mirada fue de desprecio a tu llanto y te mostró los caminos: la vida que realmente es o la muerte final
En voz baja vas amando lo inalcanzable, como un sueño que cuidas para no romper, vas amando con miedos tan altos como las defensas de las ciudades antiguas, y ves la belleza, la nobleza de un alma que parece única, le temes a las heridas, también al dolor de estas, pero temes mas a descubrir que no es la realidad razón suficiente para observar desde una torre.
¿Y si en voz baja vienes él también con una torre similar? Nunca encontraran la sal de la vida, ya que se ha optado por la azúcar de la cobardía. No quieres estrategias, para abrir la puerta de tu guarida, frente a frente con verdades que desconoces dispuesta a llevarla como escudo de este encuentro.
En voz baja recitas tu poesía
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