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En una noche de lobos...

Melancolia95

Poeta asiduo al portal
Todos siguen hacia la plaza, pero no se que pasa...
- Quizá si me asomo entre la multitud encuentre algo.
Voces, gritos y algún llanto, se mezclan en el vaho que despiden las palabras. Allí está la nobleza de los alrededores... pero, ¿qué ha pasado? mucha gente se arremolina alrededor formanco un círculo de voces curiosas, mujeres llorando, y hombres haciendo comentarios en voz baja...
Una frase entró por mi oido taladrándome el alma:
- Un hombre ha muerto.
- ¡Si, si! lo encontró la hija de la de la....
No entendí más de la frase, pero seguí escuchando esa conversación que aquellos galanes de las familias ricas, embozados en sus abrigos de piel, y luciendo sus joyas, llevaban gustosamente.
- Pobre hija, lo tiene que estar pasando fatal... ver a su padre tendido en el suelo ...sin vida.
- Normal, era de esperar, ¡aquel hombre era un borracho!, suerte tuvo de que aun no le hubieran atacado los lobos mientras venía a las tantas del bar cantando canciones de energúmenos hasta ahora.
- Aun así, debemos hacer una partida de caza... qye no se diga que la nobleza no hizo nada al respecto. Mañana al alba, haremos una batida por los montes de los alrededores a ver si vemos algo.

Una vez marcharon los hombres, miré a mi alrededor, y busqué caras conocidas, con el fin de que me explicaran que había sucedido, con más detalle.
A lo lejos, ví a una niña llorando, no supe quien era...
Según me fuí acercando distinguí unos ojitos verdes, un pelo rubio, y una cara roja y mojada por las lágrimas. Era mi hija, Isabel... me acerqué corriendo con la angustia ya en el pecho por no saber lo que pasaba...
Pero al pasar por entre el corrillo de personas que allí había, entre sus brazos y abrigos reconocí una cara, me frené en seco... Por un momento olvidé a mi hija, y me abrí paso entre la multitud, y me quedé en blanco. La piel me palideció y el cuerpo me empezó a doler... un frío abrasador me recorró el abdomen, setía el peso del cuerpo sobre las piernas, como un vacío aplastante. Desolado, me tiré en el suelo, y observaba la gente mirándome y murmurando. No entendía nada... hasta que una gota me calló por la mejilla, era una lágrima, ¡pero no era mía!, ¡yo no estaba llorando!, sobre mi rostro, reconocí a Isabel, murmurando palabras sin sentido.
Ahora ya sabía lo que pasaba... Ahora ya sabía, que era yo el cuerpo inerte que reposaba para siempre, sobre la acera.
 
Última edición:
Muy bien escrito. El principio demasiado cargado de adjetivos. El último párrafo está muy bien, es suelto y el lenguaje que empleas es más cercano al normal. Todo el relato tiene un aire de penumbra situado en un tiempo del pasado histórico que no está mal, pero que a mi me gusta menos que el final del relato, donde eres más "TÚ MISMO".

AH! La idea que me has "robao".... te la presto... no puede morirse de la misma forma que mi Nicolas.... vete buscándole otro final al difunto, jeje... yo se que esa cabeza pude.

Muy buen relato amigo.

Saludos.
 
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