child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
En tu puerta, ¿rendido o triunfante?
¿Se huele el dolor, acaso
tiene su propio hedor?
Podría verse reflejado
en pupilas diáfanas,
desnudas como el alba
cuando el solitario sol
emerge detrás de las llanuras
del nacarado horizonte.
¿Se puede ser flagelado,
el cuerpo enjuto tatuado,
por el paso devastador
del austero dolor?
Es un virus infiltrado,
despiadadamente inoculado
cuando tirado en la cama
se cede ante el llamado
de quien llora su endecha,
filosa e inocente, como
la espina de cualquier rosa,
ante el afligido espectador.
¿Será el veneno de la caridad,
de la muda comprensión?
¿O es el arma aniquiladora
del incautador de reos,
que en su miseria solo se restrega
observando tu mirada compadecida,
intentando manipular tu ánima
para llorarle a la misma cruz?
¿Acaso será eso, este mi poema,
una limusina parada en tu puerta
aguardando tu triunfal salida para
llevarte a revolcarte conmigo en algún pantano?
¿Se huele el dolor, acaso
tiene su propio hedor?
Podría verse reflejado
en pupilas diáfanas,
desnudas como el alba
cuando el solitario sol
emerge detrás de las llanuras
del nacarado horizonte.
¿Se puede ser flagelado,
el cuerpo enjuto tatuado,
por el paso devastador
del austero dolor?
Es un virus infiltrado,
despiadadamente inoculado
cuando tirado en la cama
se cede ante el llamado
de quien llora su endecha,
filosa e inocente, como
la espina de cualquier rosa,
ante el afligido espectador.
¿Será el veneno de la caridad,
de la muda comprensión?
¿O es el arma aniquiladora
del incautador de reos,
que en su miseria solo se restrega
observando tu mirada compadecida,
intentando manipular tu ánima
para llorarle a la misma cruz?
¿Acaso será eso, este mi poema,
una limusina parada en tu puerta
aguardando tu triunfal salida para
llevarte a revolcarte conmigo en algún pantano?