[center:62e22b94a8]
Y vuelvo a caer,
arrebatadamente,
al abismo de la miseria,
de la desgracia solitaria...
Mientras los vasos,
inundan la cabeza,
y la presión insoportable,
me desvanece...
Caigo raudamente,
donde emergí...
¿O acaso nunca ascendí?
¿fue todo un despierto sueño?
del que levantarme,
jamás quise...
Por eso estoy aquí,
varado, enterrado,
amordazado,
en el desconsuelo,
en la oscuridad rutinaria,
que profana mis años.
Estoy en este claustro,
palustre, viscoso,
que me incuba,
para alcanzar la muerte.
un nicho reducido,
sofocante,
del cual grito, exasperado,
y nadie escucha.
Pateo y rasguño,
macizo el cascarón,
que nunca quiebra.
Es tan rígido,
que destroza los huesos,
anuda los músculos,
lividez en mis cueros,
húmedos,
en la mezcla de fluidos,
amnióticos
y la solución salina al desahogo...
...
Cada momento,
es eterno martirio,
una tortura inmortal
y a ratos, me refugio,
tras los barrotes oxidados,
de viejos recuerdos.
Que entremezclan,
alevosos,
con pesadillas vividas,
entramando conjuntos,
mis desgracias...
...
Convulso el cuerpo,
desgarra el alma,
que en su tormento,
desespera en claustrofobia,
por su encierro.
Y se sume, destrozada,
en el letargo,
de una tristeza expectante,
en la negra cáscara,
que aprisiona,
aguardando doliente,
el trizar de su celda.
Aguardando dormir,
para poder soñar
o soñar eternamente,
en la liquidez del viento,
sin los grilletes insanos,
de su carne,
alejando, desfalleciendo,
de la mazmorra infame...
...
Por mientras en su fatiga,
aun lucha,
por fugar de la condena,
hasta quedar ahogados,
sus gritos, en su boca,
y su aliento,
apartando de la garganta,
esparciéndose fuera del tiempo....
¿Por qué la estupidez de la mente,
fabrica ilusiones trucadas?
¿Por qué la fuerzas sucumben,
al fragor de la batalla?
¿Por que se entraman,
mas desgracias que alegrías?
¿Miedo?
¿O existe un equilibrio universal,
desenlaces predefinidos,
para elevar a unos
y derribar a otros?
El destino esta escrito...
¿O lo escribo, analfabeto
Y me destruyo,
En mi propia ignorancia?...
...
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Y vuelvo a caer,
arrebatadamente,
al abismo de la miseria,
de la desgracia solitaria...
Mientras los vasos,
inundan la cabeza,
y la presión insoportable,
me desvanece...
Caigo raudamente,
donde emergí...
¿O acaso nunca ascendí?
¿fue todo un despierto sueño?
del que levantarme,
jamás quise...
Por eso estoy aquí,
varado, enterrado,
amordazado,
en el desconsuelo,
en la oscuridad rutinaria,
que profana mis años.
Estoy en este claustro,
palustre, viscoso,
que me incuba,
para alcanzar la muerte.
un nicho reducido,
sofocante,
del cual grito, exasperado,
y nadie escucha.
Pateo y rasguño,
macizo el cascarón,
que nunca quiebra.
Es tan rígido,
que destroza los huesos,
anuda los músculos,
lividez en mis cueros,
húmedos,
en la mezcla de fluidos,
amnióticos
y la solución salina al desahogo...
...
Cada momento,
es eterno martirio,
una tortura inmortal
y a ratos, me refugio,
tras los barrotes oxidados,
de viejos recuerdos.
Que entremezclan,
alevosos,
con pesadillas vividas,
entramando conjuntos,
mis desgracias...
...
Convulso el cuerpo,
desgarra el alma,
que en su tormento,
desespera en claustrofobia,
por su encierro.
Y se sume, destrozada,
en el letargo,
de una tristeza expectante,
en la negra cáscara,
que aprisiona,
aguardando doliente,
el trizar de su celda.
Aguardando dormir,
para poder soñar
o soñar eternamente,
en la liquidez del viento,
sin los grilletes insanos,
de su carne,
alejando, desfalleciendo,
de la mazmorra infame...
...
Por mientras en su fatiga,
aun lucha,
por fugar de la condena,
hasta quedar ahogados,
sus gritos, en su boca,
y su aliento,
apartando de la garganta,
esparciéndose fuera del tiempo....
¿Por qué la estupidez de la mente,
fabrica ilusiones trucadas?
¿Por qué la fuerzas sucumben,
al fragor de la batalla?
¿Por que se entraman,
mas desgracias que alegrías?
¿Miedo?
¿O existe un equilibrio universal,
desenlaces predefinidos,
para elevar a unos
y derribar a otros?
El destino esta escrito...
¿O lo escribo, analfabeto
Y me destruyo,
En mi propia ignorancia?...
...
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