galvestoniano
Poeta recién llegado
Acá solo con un cigarrillo,
en mis cuarteados labios,
quebrados a falta de dulces besos,
camino solo a mi destino nocturno.
Sigo mi senda repetida muchas noches en soledad,
pensando en que haré mañana,
el viento y la arena de la playa que trae,
golpea mi cara rasurada y duele,
solo cierro mis ojos y continuo,
el camino ya lo conozco.
Figuras e ideas,
recuerdos y sueños revolotean en mi cabeza.
Fabrico castillos en el aire
que pronto se desploman
cayendo sobre mi realidad.
Mientras continuo en mi ruta.
Una suave melodía
sale de la minúscula tecnología de mi mp3,
acompañándome entre sombras
y luces turbias.
Llego a mi destino mi trabajo de todas las noches
en un prestigioso hotel,
mi labor anónima de aseador
se pierde entre lujosos pasillos alfombrados
y finas maderas, que acompañan mi trabajo imparable.
Pasan las horas y minutos
llenos de sudor y cansancio.
Nadie me observa,
salvo uno que otro huésped
que pasea extraviado
o lleno de su insomnio
o leve borrachera.
Cada uno en su lugar
vive su vida,
pensando en su futuro,
creando sueños
o enterrando su doloroso pasado.
Quien sabe?
Yo solo sigo en mi labor,
ya buscando el final de mi jornada,
sabiendo que cumplí y que veré mis frutos,
al recibir después de quince noches irrecuperables de sueño,
un salario en dólares,
que nunca pagaran el dolor que vivo día a día,
el hecho de estar lejos en un país extraño,
de las personitas que mas amo en este mundo,
mis dos tesoros y motores,
mis hijos, Felipe y Bastian.
Ya secando dolores en mi alma,
solo continuo,
tomo mi rumbo en la soledad de mi noche,
enciendo quemando el aire,
mi cigarrillo,
y aca seguimos viviendo
y buscando un esquivo sueño americano
mi cigarrillo y yo.
en mis cuarteados labios,
quebrados a falta de dulces besos,
camino solo a mi destino nocturno.
Sigo mi senda repetida muchas noches en soledad,
pensando en que haré mañana,
el viento y la arena de la playa que trae,
golpea mi cara rasurada y duele,
solo cierro mis ojos y continuo,
el camino ya lo conozco.
Figuras e ideas,
recuerdos y sueños revolotean en mi cabeza.
Fabrico castillos en el aire
que pronto se desploman
cayendo sobre mi realidad.
Mientras continuo en mi ruta.
Una suave melodía
sale de la minúscula tecnología de mi mp3,
acompañándome entre sombras
y luces turbias.
Llego a mi destino mi trabajo de todas las noches
en un prestigioso hotel,
mi labor anónima de aseador
se pierde entre lujosos pasillos alfombrados
y finas maderas, que acompañan mi trabajo imparable.
Pasan las horas y minutos
llenos de sudor y cansancio.
Nadie me observa,
salvo uno que otro huésped
que pasea extraviado
o lleno de su insomnio
o leve borrachera.
Cada uno en su lugar
vive su vida,
pensando en su futuro,
creando sueños
o enterrando su doloroso pasado.
Quien sabe?
Yo solo sigo en mi labor,
ya buscando el final de mi jornada,
sabiendo que cumplí y que veré mis frutos,
al recibir después de quince noches irrecuperables de sueño,
un salario en dólares,
que nunca pagaran el dolor que vivo día a día,
el hecho de estar lejos en un país extraño,
de las personitas que mas amo en este mundo,
mis dos tesoros y motores,
mis hijos, Felipe y Bastian.
Ya secando dolores en mi alma,
solo continuo,
tomo mi rumbo en la soledad de mi noche,
enciendo quemando el aire,
mi cigarrillo,
y aca seguimos viviendo
y buscando un esquivo sueño americano
mi cigarrillo y yo.
Última edición: