sandypoint124
Poeta recién llegado
EN LA FORESTA
En la lánguida y verde foresta,
abierta por el surco de muchas lluvias y de tanta nieve,
yace la semilla de la imaginación,
escondida entre la humedad y el silencio,
de piedras...arenas y cielos.
Siento el eco de tus raíces,
mojadas...tenues...vivas...
Se van acercando al centro del infinito,
allá donde hay constelaciones inexistentes
y cometas de larga cola amarilla.
Las estrellas descienden al mundo exterior,
marchan raudas al encuentro de Dios,
y divisan campos y flores,
se acercan a esteros y valles,
rosados por el polvo de la humanidad.
Hay un lago caminar de soles
en torno a unos claveles azules,
postrados por la naturaleza
al borde de una cordillera gris,
que apunta a un oceáno verde....
de esperanza...
La oscura chimenea emana migajas de negra madera,
mientras en un fogón cercano...
se consumen las mil ideas de un poeta.
Un excéntrico violín arroja una de sus cuerdas,
a un abismo oscuro y profundo.
Es aún invierno...
y las golondrinas emigran al eden de la quietud,
murmurando un ádios.
Los ruidos cubren la azul realidad de los días...
del tiempo de pasado mañana.
Las luces de una luciérnaga buscan un recodo...
en el camino a casa
y un viejo saltamontes posa sus manos en una biblia
que por el hielo que la cubre está fría.
La visión de una sombra lejana,
cruzando el nacimiento del arco iris
se alimenta de ansiedades perdidas,
en el olvido de un petalo de rosa.
Hay silencio y noche...
Una voz y una eternidad...
que espera una ilusión...
envuelta en tules y encaje...
cerca del agua del estanque.
Ya han llegado los invitados...
Hay olor a perfume de malvas...
Y están ellos...
El Señor Silencio y la Señora Soledad....
MUZIZA
En la lánguida y verde foresta,
abierta por el surco de muchas lluvias y de tanta nieve,
yace la semilla de la imaginación,
escondida entre la humedad y el silencio,
de piedras...arenas y cielos.
Siento el eco de tus raíces,
mojadas...tenues...vivas...
Se van acercando al centro del infinito,
allá donde hay constelaciones inexistentes
y cometas de larga cola amarilla.
Las estrellas descienden al mundo exterior,
marchan raudas al encuentro de Dios,
y divisan campos y flores,
se acercan a esteros y valles,
rosados por el polvo de la humanidad.
Hay un lago caminar de soles
en torno a unos claveles azules,
postrados por la naturaleza
al borde de una cordillera gris,
que apunta a un oceáno verde....
de esperanza...
La oscura chimenea emana migajas de negra madera,
mientras en un fogón cercano...
se consumen las mil ideas de un poeta.
Un excéntrico violín arroja una de sus cuerdas,
a un abismo oscuro y profundo.
Es aún invierno...
y las golondrinas emigran al eden de la quietud,
murmurando un ádios.
Los ruidos cubren la azul realidad de los días...
del tiempo de pasado mañana.
Las luces de una luciérnaga buscan un recodo...
en el camino a casa
y un viejo saltamontes posa sus manos en una biblia
que por el hielo que la cubre está fría.
La visión de una sombra lejana,
cruzando el nacimiento del arco iris
se alimenta de ansiedades perdidas,
en el olvido de un petalo de rosa.
Hay silencio y noche...
Una voz y una eternidad...
que espera una ilusión...
envuelta en tules y encaje...
cerca del agua del estanque.
Ya han llegado los invitados...
Hay olor a perfume de malvas...
Y están ellos...
El Señor Silencio y la Señora Soledad....
MUZIZA