Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
EN ESTE MUNDO SECO TE CONDENO A VIVIR
¿Recuerdas cuando las noches montaban a pelo el entredicho?, ¿Recuerdas los zapatos llenos de mentira y letras derrotadas?, no eran escenarios propicios para el tedio, donde la luz quebraba su latido.
En pleno silencio, el hondo cadáver que suscita en ti mi novedad, cae siempre antes de tiempo, en este mundo seco, radiante y escondido.
Antes de saber, envuelto en los velos de la astucia te condeno a vivir, te exijo nombrar el misterio con los signos del olvido.No me digas que las nubes sos escasas, que la luna mengua su figura por nostalgia.
Ven, descansa junto a nadie, tiende tu verguenza en el hombro del espanto, apoya suavemente tu desnudez en mi alma, sonríe en este mundo seco.
Deja que en tus labios se encienda un alboroto, que entre tus piernas se abran las ventanas del estío.
Deja que el viento profundo de la noche anide en tus entrañas.No busques en mí los cántaros azules de la duda, busca en las grietas de tu nombre, allí, invisible entre tus manos como un arrebato de primavera, te entrego mi sentencia: en este mundo seco te condeno a vivir.
Hector Alberto Villarruel.
¿Recuerdas cuando las noches montaban a pelo el entredicho?, ¿Recuerdas los zapatos llenos de mentira y letras derrotadas?, no eran escenarios propicios para el tedio, donde la luz quebraba su latido.
En pleno silencio, el hondo cadáver que suscita en ti mi novedad, cae siempre antes de tiempo, en este mundo seco, radiante y escondido.
Antes de saber, envuelto en los velos de la astucia te condeno a vivir, te exijo nombrar el misterio con los signos del olvido.No me digas que las nubes sos escasas, que la luna mengua su figura por nostalgia.
Ven, descansa junto a nadie, tiende tu verguenza en el hombro del espanto, apoya suavemente tu desnudez en mi alma, sonríe en este mundo seco.
Deja que en tus labios se encienda un alboroto, que entre tus piernas se abran las ventanas del estío.
Deja que el viento profundo de la noche anide en tus entrañas.No busques en mí los cántaros azules de la duda, busca en las grietas de tu nombre, allí, invisible entre tus manos como un arrebato de primavera, te entrego mi sentencia: en este mundo seco te condeno a vivir.
Hector Alberto Villarruel.