Halloran
Poeta asiduo al portal
EN ESTE MUNDO, LOS DÍAS
En este mundo en el que tenemos
automóviles, buses,
trenes, taxis,
camiones, aviones, ferrys,
pateras, lanzaderas espaciales,
y viajamos
ahora aquí,
ahora allí,
Pernambuco, Shangai, San Petersburgo,
San Francisco mañana -si apetece-,
no encuentro el lugar donde merece
la pena el hogar que no he creado.
En este mundo en el que escribimos
cartas, e-mails, faxes,
sms, memorandums,
resúmenes de prensa, artículos,
análisis bursátiles, versos,
notas en post-it y en imanes de nevera,
el seso se devana y desespera
porque no puede encontrar una palabra.
En este mundo en el que decimos
coño, polla, culo,
sexo,
coito anal, glande, pezón,
bondage,
clítoris, orgasmo, sado,
es triste oír, pocas veces
bien pronunciado -mejor vivido-
el amor.
Los días escapan tan deprisa
en este mundo en el que vivimos
que raro es el momento que encontramos
para encontrarnos de nuevo con la risa.
Los días van pasando, tan lento,
en el hastío lleno de vanos lujos,
que hoy puedo decir, sin más tapujos,
que voy como tú, muerto por dentro.
En este mundo en el que tenemos
automóviles, buses,
trenes, taxis,
camiones, aviones, ferrys,
pateras, lanzaderas espaciales,
y viajamos
ahora aquí,
ahora allí,
Pernambuco, Shangai, San Petersburgo,
San Francisco mañana -si apetece-,
no encuentro el lugar donde merece
la pena el hogar que no he creado.
En este mundo en el que escribimos
cartas, e-mails, faxes,
sms, memorandums,
resúmenes de prensa, artículos,
análisis bursátiles, versos,
notas en post-it y en imanes de nevera,
el seso se devana y desespera
porque no puede encontrar una palabra.
En este mundo en el que decimos
coño, polla, culo,
sexo,
coito anal, glande, pezón,
bondage,
clítoris, orgasmo, sado,
es triste oír, pocas veces
bien pronunciado -mejor vivido-
el amor.
Los días escapan tan deprisa
en este mundo en el que vivimos
que raro es el momento que encontramos
para encontrarnos de nuevo con la risa.
Los días van pasando, tan lento,
en el hastío lleno de vanos lujos,
que hoy puedo decir, sin más tapujos,
que voy como tú, muerto por dentro.