Consuelo ll
Poeta recién llegado
En esa hora
En esa hora.
En que el gallo analógico canta y
de un manotazo le cierro el pico.
Cuando demonios y brujas andan ya
durmiendo su aquelarre
y afuera, bostezantes calles
se dejan lavar la cara
En esa hora.
En que las fantasías son aún la vida
y la realidad anda cataléptica.
Cuando como simple guisante,
el mundo no llega ni para un diente
y olvido que es él, quien -seguro-
no dejará de mí ni las raspas
En esa hora.
En que acurrucada tal que feto en su cubil:
bostezo, sonrío, me estirajo...
Cuando en puños apretados
cobijo sueños con nombres propios
y me abandono al arrullo del sonsonete:
Hoy puede ser un gran día
En esa hora.
Me quedaría eternamente
En esa hora.
En que el gallo analógico canta y
de un manotazo le cierro el pico.
Cuando demonios y brujas andan ya
durmiendo su aquelarre
y afuera, bostezantes calles
se dejan lavar la cara
En esa hora.
En que las fantasías son aún la vida
y la realidad anda cataléptica.
Cuando como simple guisante,
el mundo no llega ni para un diente
y olvido que es él, quien -seguro-
no dejará de mí ni las raspas
En esa hora.
En que acurrucada tal que feto en su cubil:
bostezo, sonrío, me estirajo...
Cuando en puños apretados
cobijo sueños con nombres propios
y me abandono al arrullo del sonsonete:
Hoy puede ser un gran día
En esa hora.
Me quedaría eternamente