Tibisay América Izaguirre
Poeta recién llegado
EN EL JARDÍN
Despierta el alba, rojizas calas se aprestan a saludar al sol. Los pájaros acompañados de seis campanadas trinan sus aleluyas al Señor. Las hiedras muestran en sus hojas esplendorosos prismas de rocío al toque de sus rayos. Aves, insectos, árboles, flores y gramas frecen un canto a la vida, a la esperanza... a la fe.
Un vigilante canino corre tras las mariposas amarillo-violetas, azules-platas, blancas-doradas... Los azulejos confiados comen en la grama... Un sapo asustado pretende traspasar el muro.
El astro rey coqueto se esconde tras una densa niebla. El jardín muestra el rosadal abierto a su luminosa presencia, la brisa montañera ríe con las gladiolas, las margaritas conversan con las guacharacas, mientras el girasol da vueltas y vueltas mirando al firmamento.
Los musgos en las rocas del manantial ornan la tímida cascada que cae presurosa sobre el lecho dejando vida a su paso, la mariposa de agua revolotea los pozos claros y mansos.
Se abre el día en el edén terrenal... ante la magnificencia del sublime Creador, la naturaleza toda enciende las luces del gran teatro... y en escena... nuevamente, la magistral obra de la existencia humana.
Tibisay América
18/11/2005
[center:f0cef875ac]
[/center:f0cef875ac]
Despierta el alba, rojizas calas se aprestan a saludar al sol. Los pájaros acompañados de seis campanadas trinan sus aleluyas al Señor. Las hiedras muestran en sus hojas esplendorosos prismas de rocío al toque de sus rayos. Aves, insectos, árboles, flores y gramas frecen un canto a la vida, a la esperanza... a la fe.
Un vigilante canino corre tras las mariposas amarillo-violetas, azules-platas, blancas-doradas... Los azulejos confiados comen en la grama... Un sapo asustado pretende traspasar el muro.
El astro rey coqueto se esconde tras una densa niebla. El jardín muestra el rosadal abierto a su luminosa presencia, la brisa montañera ríe con las gladiolas, las margaritas conversan con las guacharacas, mientras el girasol da vueltas y vueltas mirando al firmamento.
Los musgos en las rocas del manantial ornan la tímida cascada que cae presurosa sobre el lecho dejando vida a su paso, la mariposa de agua revolotea los pozos claros y mansos.
Se abre el día en el edén terrenal... ante la magnificencia del sublime Creador, la naturaleza toda enciende las luces del gran teatro... y en escena... nuevamente, la magistral obra de la existencia humana.
Tibisay América
18/11/2005
[center:f0cef875ac]

[/center:f0cef875ac]