cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
EN EL DÍA DEL CARIÑO, EL AMOR
Y LOS ENAMORADOS
En un viejo periódico encontrado en una bodega, páginas amarillentas , manchadas en el tiempo, legibles sus letras un poco todavía, se lograba leer que, tras larga, penosa caminata, en camino de piedra, abrupto y montañoso, tres horas, de llegada aproximadas, final del mismo, existe un lago, entre flores nacidas en sus tranquilas aguas cristalinas, rodeada pinos y jacarandas, todo su entorno bello paisaje, donde en días distintos llega a bañarse una hermosa hada, en cuya presencia ese manto de agua cambia de colores, con el tibio viento, niebla vaporosa va surgiendo e inunda de amor, todo el habiente a su derredor. Un día dura ese hechizo, quien logra estar en sus aguas perfumadas, siente en todo su cuerpo gran felicidad, impregnado de ese amor y de su perfume siempre está, haciendo feliz a los demás.
Se sigue leyendo que en esas aguas fue, bautizado piadoso Santo, llamado San Valentín, precursor del día del amor, luego día del cariño, enseguida de los enamorados, cuyo ángel sus espíritu es, el Cupido, con cuyas flechas impregnadas en sus puntas, con ese elíxir inyecta, con gotitas de cariño el corazón de los enamorados.
Finaliza diciendo la nota que, aquella hermosa hada; es el alma de San Valentín que, quiso seguir su obra, aún y después de haber dejado esta tierra, ya que, según su propia concepción: el amor en la naturaleza del ser humano, siempre debe existir, como fuente de riqueza espiritual, cuyo germen retoña en cada una de las cosas que ama, para dejar en la pareja, hombre mujer, como herencia en sus hijos, ese gen, para dispersarlo en toda humanidad, pues donde hay amor, hay cariño, comprensión, amistad, satisfacción, y sobre todas las cosas, lo que más amamos: la paz.
Cristóbal Monzón Lemus
respiro luego escribo.
Y LOS ENAMORADOS
En un viejo periódico encontrado en una bodega, páginas amarillentas , manchadas en el tiempo, legibles sus letras un poco todavía, se lograba leer que, tras larga, penosa caminata, en camino de piedra, abrupto y montañoso, tres horas, de llegada aproximadas, final del mismo, existe un lago, entre flores nacidas en sus tranquilas aguas cristalinas, rodeada pinos y jacarandas, todo su entorno bello paisaje, donde en días distintos llega a bañarse una hermosa hada, en cuya presencia ese manto de agua cambia de colores, con el tibio viento, niebla vaporosa va surgiendo e inunda de amor, todo el habiente a su derredor. Un día dura ese hechizo, quien logra estar en sus aguas perfumadas, siente en todo su cuerpo gran felicidad, impregnado de ese amor y de su perfume siempre está, haciendo feliz a los demás.
Se sigue leyendo que en esas aguas fue, bautizado piadoso Santo, llamado San Valentín, precursor del día del amor, luego día del cariño, enseguida de los enamorados, cuyo ángel sus espíritu es, el Cupido, con cuyas flechas impregnadas en sus puntas, con ese elíxir inyecta, con gotitas de cariño el corazón de los enamorados.
Finaliza diciendo la nota que, aquella hermosa hada; es el alma de San Valentín que, quiso seguir su obra, aún y después de haber dejado esta tierra, ya que, según su propia concepción: el amor en la naturaleza del ser humano, siempre debe existir, como fuente de riqueza espiritual, cuyo germen retoña en cada una de las cosas que ama, para dejar en la pareja, hombre mujer, como herencia en sus hijos, ese gen, para dispersarlo en toda humanidad, pues donde hay amor, hay cariño, comprensión, amistad, satisfacción, y sobre todas las cosas, lo que más amamos: la paz.
Cristóbal Monzón Lemus
respiro luego escribo.