Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cuarto estaba lleno de toda cosa de mal agüero
y toda clase de maleficio encantado,
posiblemente estiércol
enredado con excremento humano
y unos huesos rotos de mis antiguos brazos
que hoy recuerdan las costras de mugre
y perfidia.
Había además, sangre que emanaba de una grieta.
A contra pared estaba clavado por la cabeza
con un cincel fino, aquel que mataba
a la violadas del cuarto.
Estaba atravesado desde su ojo derecho
hasta dentro, y le sostenía el peso del cuerpo
creando una extraña mueca...
peor aun al irse descomponiendo.
Era una pesadilla maldita estar allí
y pasar dos días viendo al de la mueca
mientras me comían de hambres los mosquitos,
los gusanos y el callado gallinazo que trataba de entrar por la ventana.
Yo también tenía hambre,
pero vomitaba como loca,
más no te negaré
que hasta el vómito, me era ya deseable para comer,
y la explosión del cuerpo quieto
dejando salir los fluidos
me dejaron perder la razón
porque tenía hambre
y necesitaba y necesitaba ganarle
al animal.
y toda clase de maleficio encantado,
posiblemente estiércol
enredado con excremento humano
y unos huesos rotos de mis antiguos brazos
que hoy recuerdan las costras de mugre
y perfidia.
Había además, sangre que emanaba de una grieta.
A contra pared estaba clavado por la cabeza
con un cincel fino, aquel que mataba
a la violadas del cuarto.
Estaba atravesado desde su ojo derecho
hasta dentro, y le sostenía el peso del cuerpo
creando una extraña mueca...
peor aun al irse descomponiendo.
Era una pesadilla maldita estar allí
y pasar dos días viendo al de la mueca
mientras me comían de hambres los mosquitos,
los gusanos y el callado gallinazo que trataba de entrar por la ventana.
Yo también tenía hambre,
pero vomitaba como loca,
más no te negaré
que hasta el vómito, me era ya deseable para comer,
y la explosión del cuerpo quieto
dejando salir los fluidos
me dejaron perder la razón
porque tenía hambre
y necesitaba y necesitaba ganarle
al animal.
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