Estaba Toni exultante, jubiloso y algo alocado, en su bar corría el champán como agua, lleno de gente igualmente gozosa, todo era alegría y brindis al amigo que
repartió tanta felicidad entre sus parroquianos, en efecto, lo habéis adivinado, el
gordo de Navidad, tempranero, cayó en el maravilloso número18930 que Toni ofreció a sus clientes.
Toni no podía creérselo y flotaba en una nube de felicidad junto a su esposa e hijas que ofrecían champán a todo el que entraba.
Adiós el bar y todos sus problemas lo traspasaré y a vivir de la renta.
¡Que buena vida me voy a pegar! Suspiró y despertó de tan agradable sueño.
¡Vaya por Dios! ¡Solo era un sueño! ¡Que bonito sería si se hiciera realidad!
Desilusionado y resignado, dióse la vuelta y continuó durmiendo, sin más sueños que removieran su conciencia.
repartió tanta felicidad entre sus parroquianos, en efecto, lo habéis adivinado, el
gordo de Navidad, tempranero, cayó en el maravilloso número18930 que Toni ofreció a sus clientes.
Toni no podía creérselo y flotaba en una nube de felicidad junto a su esposa e hijas que ofrecían champán a todo el que entraba.
Adiós el bar y todos sus problemas lo traspasaré y a vivir de la renta.
¡Que buena vida me voy a pegar! Suspiró y despertó de tan agradable sueño.
¡Vaya por Dios! ¡Solo era un sueño! ¡Que bonito sería si se hiciera realidad!
Desilusionado y resignado, dióse la vuelta y continuó durmiendo, sin más sueños que removieran su conciencia.