Acostumbro a tomar un cortado matutino en el bar de Toni, cercano a mi casa por lo que he llegado a tener un cierto grado de amistad con los habituales.
Os contaré algunas anécdotas que recuerdo:
Estaba, una mañana, mi amigo Toni, como de costumbre, en el bar, tomándose su cortado matinal y charlando amenamente con los contertulios cotidianos, cuando observó que una motocicleta, al doblar la esquina, caía al suelo y su ocupante salía rodando. Con la rapidez de reflejos que le caracteriza acudió a socorrer al motociclista, resultó ser una jovencita dieciocho añera y aparte del susto no parecía tener daños apreciables.
Toni ,la ayudó con la mayor cortesía recuperando la motocicleta y sacudiéndole el polvo gentilmente.
La joven lo agradeció y tras tomarse un vaso de agua que Toni le ofreció para quitarle el susto se fue cabalgando su motocicleta.
No pasaría el asunto de los normales comentarios y chacotas con Toni por la forma en que le sacudió el polvo a la muchacha, si, al cabo de unos días no hubiera llegado un recadero con un hermoso ramo de rojas rosas preguntando por Toni, en la tarjeta las siguientes palabras:
Al galante caballero que me auxilió con tanta amabilidad el día que caí de la moto, agradeciéndole sus atenciones, un besazo de ...
Esa fue la primera vez en que vi a mi amigo Toni azarado, con la cara más roja que un tomate maduro. Ni que decir tiene que hubo tema de conversación para varios días...
Os contaré algunas anécdotas que recuerdo:
Estaba, una mañana, mi amigo Toni, como de costumbre, en el bar, tomándose su cortado matinal y charlando amenamente con los contertulios cotidianos, cuando observó que una motocicleta, al doblar la esquina, caía al suelo y su ocupante salía rodando. Con la rapidez de reflejos que le caracteriza acudió a socorrer al motociclista, resultó ser una jovencita dieciocho añera y aparte del susto no parecía tener daños apreciables.
Toni ,la ayudó con la mayor cortesía recuperando la motocicleta y sacudiéndole el polvo gentilmente.
La joven lo agradeció y tras tomarse un vaso de agua que Toni le ofreció para quitarle el susto se fue cabalgando su motocicleta.
No pasaría el asunto de los normales comentarios y chacotas con Toni por la forma en que le sacudió el polvo a la muchacha, si, al cabo de unos días no hubiera llegado un recadero con un hermoso ramo de rojas rosas preguntando por Toni, en la tarjeta las siguientes palabras:
Al galante caballero que me auxilió con tanta amabilidad el día que caí de la moto, agradeciéndole sus atenciones, un besazo de ...
Esa fue la primera vez en que vi a mi amigo Toni azarado, con la cara más roja que un tomate maduro. Ni que decir tiene que hubo tema de conversación para varios días...
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