Angel Of Silence
Poeta recién llegado
La luna pausa sin prejuicios el último aliento de la noche, tratando de usar la necromancia en un amor que jamás podremos revivir tras la sombra de un pasado devastado por el infortunio, dejándonos como esclavos de la esperanza, que, junto a la tirana melancolía, va marchitando poco a poco, una vez más, nuestra irónica alegría.
No podemos seguir aferrándonos a una nostalgia que limpia con nuestras lágrimas los vestigios de nuestro mundo, desbastando los pocos colores que aún le quedan, mientras seguimos alimentando con incertidumbre a la soledad inerte.
La fe ya no es opcional para nosotros, y el corazón agotó toda su suerte, mientras la tristeza observa a lo lejos, en el atrio del perdón, quién de los dos le dará su muerte.
No sigamos manteniendo viva esta extenuada agonía y dejemos de incinerar con blasfemias los bellos recuerdos que aún nos quedan.
Al final, la culpa siempre fue nuestra…
Tú, por mirar a otro cielo.
Yo, por mirar a otra parte.
No podemos seguir aferrándonos a una nostalgia que limpia con nuestras lágrimas los vestigios de nuestro mundo, desbastando los pocos colores que aún le quedan, mientras seguimos alimentando con incertidumbre a la soledad inerte.
La fe ya no es opcional para nosotros, y el corazón agotó toda su suerte, mientras la tristeza observa a lo lejos, en el atrio del perdón, quién de los dos le dará su muerte.
No sigamos manteniendo viva esta extenuada agonía y dejemos de incinerar con blasfemias los bellos recuerdos que aún nos quedan.
Al final, la culpa siempre fue nuestra…
Tú, por mirar a otro cielo.
Yo, por mirar a otra parte.
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