¡Oh amor! que te marchitas,sin gozar la dicha maldita,
de saborear en tus labios
el amargo deleite de esta fruta prohibida.
¡Oh suave engaño! cubres mis ojos con fino paño,
y errantes caminan, extraños a la mentira,
ciegos al desengaño.
¡Oh amada melancolía! acurrucada en mi carne,
bestia que sorbe la sangre,
espectro de mi agonía.
¡Oh traición ignorada! negra estrella en mi proclama,
fría dama de escarcha forjada,
umbral de soledad esperanzada.
de saborear en tus labios
el amargo deleite de esta fruta prohibida.
¡Oh suave engaño! cubres mis ojos con fino paño,
y errantes caminan, extraños a la mentira,
ciegos al desengaño.
¡Oh amada melancolía! acurrucada en mi carne,
bestia que sorbe la sangre,
espectro de mi agonía.
¡Oh traición ignorada! negra estrella en mi proclama,
fría dama de escarcha forjada,
umbral de soledad esperanzada.