poetakabik
Poeta veterano en el portal
No fue la noche, no, quien me vencía,
ni el peso gris de un hado despiadado;
fue mi soñar, de sombras embriagado,
quien apagó la sed que en mí latía.
Bebí futuros, humo y fantasía,
mientras huía el día, ya gastado;
y al querer abrazarlo, ya pasado,
hallé tan sólo polvo y lejanía.
Viví soñando lo que no vivía,
perdí la luz por perseguir su rastro;
mi corazón dormía en su porfía.
Hoy sé que el tiempo es mínimo y escaso:
quien sueña sin estar se vacía,
quien pisa el suelo, ése halla el paso.
ni el peso gris de un hado despiadado;
fue mi soñar, de sombras embriagado,
quien apagó la sed que en mí latía.
Bebí futuros, humo y fantasía,
mientras huía el día, ya gastado;
y al querer abrazarlo, ya pasado,
hallé tan sólo polvo y lejanía.
Viví soñando lo que no vivía,
perdí la luz por perseguir su rastro;
mi corazón dormía en su porfía.
Hoy sé que el tiempo es mínimo y escaso:
quien sueña sin estar se vacía,
quien pisa el suelo, ése halla el paso.