vronte
Poeta infiel al portal
Emanaciones
AL inicio nada.
El blanco nupcial diáfano y puro no era esa nada.
Nada, nada… no había nada.
Entonces vi quien soy, y me partí cual nuez amartillada con furor sádico.
La dualidad me visitó cual explosión de orgasmo no-calculado
Y ya éramos dos.
Súbitamente no estaba solo porque éramos yo y mi reflejo.
Yo, mi proyección y había algo más.
Ese algo era el reconocimiento del binomio que me definía de repente.
Y fuimos tres.
Tres a partir de uno dio a luz una trina unidad.
Y si nuevamente hay unidad nuevamente hay un reflejo
Y ya éramos nueve
El trío único con su reflejo que a su vez reflejaba
Y más abajo
La contraparte del uno indivisible
Acá abajo nosotros, aquí mismo materia.
Y ya eran diez.
AL inicio nada.
El blanco nupcial diáfano y puro no era esa nada.
Nada, nada… no había nada.
Entonces vi quien soy, y me partí cual nuez amartillada con furor sádico.
La dualidad me visitó cual explosión de orgasmo no-calculado
Y ya éramos dos.
Súbitamente no estaba solo porque éramos yo y mi reflejo.
Yo, mi proyección y había algo más.
Ese algo era el reconocimiento del binomio que me definía de repente.
Y fuimos tres.
Tres a partir de uno dio a luz una trina unidad.
Y si nuevamente hay unidad nuevamente hay un reflejo
Y ya éramos nueve
El trío único con su reflejo que a su vez reflejaba
Y más abajo
La contraparte del uno indivisible
Acá abajo nosotros, aquí mismo materia.
Y ya eran diez.