cuatrolíneas
Poeta recién llegado
La casa está en silencio
después de una noche de vueltas y risas,
las campanas se han dejado oxidar
y el placer se ha remojado en barato alcohol
que limpia de a poco mi mente.
Se separan los pensamientos,
me hago preguntas que son respondidas por mí mismo,
pero no las pronuncio.
Los borrachos se han ido cantando bajo las luces de la fría noche
en la solitaria calle que nunca recordaré su nombre.
Y al fin llegan lo tormentas chocando el pensamiento
al camuflarse de sueño, lo único que ocurre en mi mente es una confusión de imágenes:
Te veo a ti, desnuda.
Los veo a ellos, peleando.
Los finales más tristes aparecen cuando nunca son escritos,
y yo escribo el mío con tinta negra de lágrimas de arcángel.
Subiendo la torre más pequeña, siento que ha sido el logro más grande de mi vida.
Y me compras con tus dulces palabras,
cautivado, como un niño que va al circo por primera vez,
como un anillo que viste el dedo una novia,
como tu piel cuando la beso y siento que tirita de placer y excitación.
Todo tiene sentido cuando no estoy cuerdo y consciente,
y todo lo pierde cuando trato de pensar en la realidad.
La casa está en silencio.
Escucho el agua caer, pero no es la lluvia,
tampoco son mis pensamientos,
son risas despojadas del cielo y que caen sobre mi cabeza:
Son imágenes,
imágenes tuyas,
imágenes nuestras.
Son imágenes...
después de una noche de vueltas y risas,
las campanas se han dejado oxidar
y el placer se ha remojado en barato alcohol
que limpia de a poco mi mente.
Se separan los pensamientos,
me hago preguntas que son respondidas por mí mismo,
pero no las pronuncio.
Los borrachos se han ido cantando bajo las luces de la fría noche
en la solitaria calle que nunca recordaré su nombre.
Y al fin llegan lo tormentas chocando el pensamiento
al camuflarse de sueño, lo único que ocurre en mi mente es una confusión de imágenes:
Te veo a ti, desnuda.
Los veo a ellos, peleando.
Los finales más tristes aparecen cuando nunca son escritos,
y yo escribo el mío con tinta negra de lágrimas de arcángel.
Subiendo la torre más pequeña, siento que ha sido el logro más grande de mi vida.
Y me compras con tus dulces palabras,
cautivado, como un niño que va al circo por primera vez,
como un anillo que viste el dedo una novia,
como tu piel cuando la beso y siento que tirita de placer y excitación.
Todo tiene sentido cuando no estoy cuerdo y consciente,
y todo lo pierde cuando trato de pensar en la realidad.
La casa está en silencio.
Escucho el agua caer, pero no es la lluvia,
tampoco son mis pensamientos,
son risas despojadas del cielo y que caen sobre mi cabeza:
Son imágenes,
imágenes tuyas,
imágenes nuestras.
Son imágenes...