prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inconclusa como una bandera de la paz,
con sus pies de amapola,
su grito inmemorial
hilvanando desdichas.
Las lenguas de sus ojos salivando ante la carne del ocaso.
Hospedada en los cuarteles del temblor.
Sus manos fregando los suelos de la demora.
Los oboes de su risa -matices de soles enterrados-
reverberan como una cascada en el humus
de cada latido.
Testigo mudo de un tiempo sin edades,
escaparate de sueños en rebajas.
Frenético ardor de labios.
La conciencia.
con sus pies de amapola,
su grito inmemorial
hilvanando desdichas.
Las lenguas de sus ojos salivando ante la carne del ocaso.
Hospedada en los cuarteles del temblor.
Sus manos fregando los suelos de la demora.
Los oboes de su risa -matices de soles enterrados-
reverberan como una cascada en el humus
de cada latido.
Testigo mudo de un tiempo sin edades,
escaparate de sueños en rebajas.
Frenético ardor de labios.
La conciencia.
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