IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre pasillos estrechos
mi corazón retumba alejado,
retumba como sol en llamas,
como luna despechada,
como el tiempo en mi muñeca,
abstrayéndome de la mente,
siento una emoción indescriptible,
de tenue fulgor,
de cálido helor,
de esos momentos últimos
que señalan todo fin,
me muevo acorralado,
y colapso entre elástica negrura,
se diluye la espesura de mi vida,
de entre mis dedos secos,
y mis huesos son explícita carcasa,
las nubes de mi alma se me escapan,
y mi consciencia se corrompe,
corroída mi existencia,
los mares de mi vista se apagan,
y empiezo a olvidar mi ser,
entre gélidos gemidos,
y sollozos intermitentes,
una luz se desprende a la lejanía,
se desprende de mi oscuridad,
aquella parpadea,
y se muestra preocupada,
su inquietud calma mi tristeza,
porque es mejor compartir el dolor
que esconder las heridas,
entre momentos eternos
y efímeros instantes,
ella no me toca,
pero me susurra que descanse,
que nadie me recordará,
ella es mi memoria.
mi corazón retumba alejado,
retumba como sol en llamas,
como luna despechada,
como el tiempo en mi muñeca,
abstrayéndome de la mente,
siento una emoción indescriptible,
de tenue fulgor,
de cálido helor,
de esos momentos últimos
que señalan todo fin,
me muevo acorralado,
y colapso entre elástica negrura,
se diluye la espesura de mi vida,
de entre mis dedos secos,
y mis huesos son explícita carcasa,
las nubes de mi alma se me escapan,
y mi consciencia se corrompe,
corroída mi existencia,
los mares de mi vista se apagan,
y empiezo a olvidar mi ser,
entre gélidos gemidos,
y sollozos intermitentes,
una luz se desprende a la lejanía,
se desprende de mi oscuridad,
aquella parpadea,
y se muestra preocupada,
su inquietud calma mi tristeza,
porque es mejor compartir el dolor
que esconder las heridas,
entre momentos eternos
y efímeros instantes,
ella no me toca,
pero me susurra que descanse,
que nadie me recordará,
ella es mi memoria.