Aliabierto
Poeta recién llegado
[center:f0572015aa]Ella
(epitafio para una dama).[/center:f0572015aa]
[center:f0572015aa]Ella fundó un beso
un día húmedo de
Diciembre.
Ella con sus dos manos
Vistió banderas blancas
De tregua,
Cuando una lanza era
Más fuerte que las palabras.
Su nombre no lo escribió
la piedra antes del nacimiento,
el vientre de la tierra aún no
albergaba las letras suyas.
Era anís, amapolas,
Ramo y en olas simple pétalo:
El mar su cabeza sostenía
A pesar de sus desiertos,
¡ella tejía cadenas de compañía!
Ella no movía sus pies,
Al volar tampoco aleteaba,
Era el suelo el que besaba
Sus suelas
Y el cielo descendía
a su lado.
Ella con su lápiz
tomaba nota de las luces,
La hoja era su pupila izquierda
Y se empapó de brillo.
Por las mañanas aprendía
Un juego nuevo,
Y sobre las noches lo jugaba,
Lanzaba la bola contra los palos,
Derrumbando si acertaba todas las penas.
Ella se pensaba mujer pequeña,
El espejo en su cabeza nunca
Fue tan alto como su reflejo:
Ella creyó pintarse los ojos
Cuando en realidad pintaba fuegos.
¿que hay detrás de tus montañas?
¿el cantor de sueños sanguinarios?
¿el tesoro calmo de algún sueño?
¿qué hay delante de tus pasos?
¿existe el mundo acaso?
Tus ojos eran ciegos hasta
El parto de tu pensamiento.
Ella pasaba haciendo
Niebla la nieve negra,
Ella a ratos tipeaba
Los trapos de la luna,
Su timbre invisible era
una mariposa,
hoy la luna vuela por sus alas.
Ella hizo lila las lilas
Cuando desterró el color
De sus labios
Ella apuntaba cinco estrellas
En busca de un poeta solitario,
Yo apuntaba el infinito en busca
De sus dos manos.
Ella fundó un beso
un día húmedo de
Diciembre.
Diego.
[/center:f0572015aa]
(epitafio para una dama).[/center:f0572015aa]
[center:f0572015aa]Ella fundó un beso
un día húmedo de
Diciembre.
Ella con sus dos manos
Vistió banderas blancas
De tregua,
Cuando una lanza era
Más fuerte que las palabras.
Su nombre no lo escribió
la piedra antes del nacimiento,
el vientre de la tierra aún no
albergaba las letras suyas.
Era anís, amapolas,
Ramo y en olas simple pétalo:
El mar su cabeza sostenía
A pesar de sus desiertos,
¡ella tejía cadenas de compañía!
Ella no movía sus pies,
Al volar tampoco aleteaba,
Era el suelo el que besaba
Sus suelas
Y el cielo descendía
a su lado.
Ella con su lápiz
tomaba nota de las luces,
La hoja era su pupila izquierda
Y se empapó de brillo.
Por las mañanas aprendía
Un juego nuevo,
Y sobre las noches lo jugaba,
Lanzaba la bola contra los palos,
Derrumbando si acertaba todas las penas.
Ella se pensaba mujer pequeña,
El espejo en su cabeza nunca
Fue tan alto como su reflejo:
Ella creyó pintarse los ojos
Cuando en realidad pintaba fuegos.
¿que hay detrás de tus montañas?
¿el cantor de sueños sanguinarios?
¿el tesoro calmo de algún sueño?
¿qué hay delante de tus pasos?
¿existe el mundo acaso?
Tus ojos eran ciegos hasta
El parto de tu pensamiento.
Ella pasaba haciendo
Niebla la nieve negra,
Ella a ratos tipeaba
Los trapos de la luna,
Su timbre invisible era
una mariposa,
hoy la luna vuela por sus alas.
Ella hizo lila las lilas
Cuando desterró el color
De sus labios
Ella apuntaba cinco estrellas
En busca de un poeta solitario,
Yo apuntaba el infinito en busca
De sus dos manos.
Ella fundó un beso
un día húmedo de
Diciembre.
Diego.
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