I
Coso (Garabateado) Eme.Ah.Ere.I.Ah.Eme
Se esconde el tiempo
con su garabato acuestas,
es ya el presente que le antecedió.
Delirio, ternura y criatura,
mausoleo figurativo virtual.
¿Dónde estás Coso?
Me lleva a pensar lo que la imaginación me dice ya:
estás ahí, presente tú, Coso, y tu Garabato.
Es ya el momento en que Garabato se encuentra contigo, Coso;
en que Coso y Garabato han dejado de ser Uno Mismo,
o, más bien, han empezado a compadecer el placer de encontrarse.
¿Dónde estás Coso?
¿Dónde han ido tus letras y tus pertenencias?
Hoy, leo figurativo el Balam que me diste,
letra que no borraste, letra sobresaltante
en tu Eme.Ah.Ere.I.Ah.Eme.
A cambio de de tu fantasmagoridad virtual
Coso Garabato estás,
Garabato a-cosodo.
¿Dónde estás Coso?
Verdusco ornitorrinco rambután,
imagen estéril de la virtud.
Mensaje dadivoso, comentario infinito
verso de semilla Ipomeado,
enredadera acampanada.
¿Dónde estás Coso Garabateado?
II
Hidalgo encontrado
Salía después de las calles del centro histórico de la ciudad de México,
encontrábase terminando Tacuba.
Una fachada, una historia que se miraba y versaba,
locura y preguna
pujidos caminantes.
Antecedió Octavio con su árbol
¡qué árbol!
Ecuánime devoraba los árboles
los abrazaba y catalogaba.
¡Yo tengo un árbol!
¡árbol bello!
al camino de la ciudad y de la universidad,
yo tengo un árbol, me decías.
Llego Hidalgo,
con su tira interminable de transubstanciación.
Llegó Hidalgo,
con su granito tallado.
Llegó el principio de lo que había sido
con una bañada letra de ecos.
Habías tú estado, mirada sumergente,
aplaudiendo los sonidos de mi imaginación,
mirando las líneas que se dibujaban.
Habías tú estado, mirada compusicente
Habías tú estado, mejilla brotante.
Estabas tú.
Coso (Garabateado) Eme.Ah.Ere.I.Ah.Eme
Se esconde el tiempo
con su garabato acuestas,
es ya el presente que le antecedió.
Delirio, ternura y criatura,
mausoleo figurativo virtual.
¿Dónde estás Coso?
Me lleva a pensar lo que la imaginación me dice ya:
estás ahí, presente tú, Coso, y tu Garabato.
Es ya el momento en que Garabato se encuentra contigo, Coso;
en que Coso y Garabato han dejado de ser Uno Mismo,
o, más bien, han empezado a compadecer el placer de encontrarse.
¿Dónde estás Coso?
¿Dónde han ido tus letras y tus pertenencias?
Hoy, leo figurativo el Balam que me diste,
letra que no borraste, letra sobresaltante
en tu Eme.Ah.Ere.I.Ah.Eme.
A cambio de de tu fantasmagoridad virtual
Coso Garabato estás,
Garabato a-cosodo.
¿Dónde estás Coso?
Verdusco ornitorrinco rambután,
imagen estéril de la virtud.
Mensaje dadivoso, comentario infinito
verso de semilla Ipomeado,
enredadera acampanada.
¿Dónde estás Coso Garabateado?
II
Hidalgo encontrado
Salía después de las calles del centro histórico de la ciudad de México,
encontrábase terminando Tacuba.
Una fachada, una historia que se miraba y versaba,
locura y preguna
pujidos caminantes.
Antecedió Octavio con su árbol
¡qué árbol!
Ecuánime devoraba los árboles
los abrazaba y catalogaba.
¡Yo tengo un árbol!
¡árbol bello!
al camino de la ciudad y de la universidad,
yo tengo un árbol, me decías.
Llego Hidalgo,
con su tira interminable de transubstanciación.
Llegó Hidalgo,
con su granito tallado.
Llegó el principio de lo que había sido
con una bañada letra de ecos.
Habías tú estado, mirada sumergente,
aplaudiendo los sonidos de mi imaginación,
mirando las líneas que se dibujaban.
Habías tú estado, mirada compusicente
Habías tú estado, mejilla brotante.
Estabas tú.