IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Estas letras recorren, cegadas,
mis mas mustias promesas,
anhelando entender
el querer de mis austeros senderos,
desciendo como lluvia,
entre soledades demacradas,
toco la piel muerta del tiempo,
y engendro consciencia,
toco y escucho dolor
de melodía moribunda,
aún hay tiempo para el muerto,
porque nunca se muere completamente,
aún los recuerdos gritan
entre esquinas de cimientos negruzcos,
la oscuridad tiñe la luz del pulcro,
los vestigios de la humanidad,
aún prendidos fuego,
vuelven lentamente ceniza a la sangre,
y el baile de la parca termina,
con un beso que succiona hasta el alma,
finalizada la lluvia,
sumerjo mis deseos
en las fauces aún abiertas,
y asciendo como aliento,
aunque sé,
que nunca volveré a tocar el cielo.
mis mas mustias promesas,
anhelando entender
el querer de mis austeros senderos,
desciendo como lluvia,
entre soledades demacradas,
toco la piel muerta del tiempo,
y engendro consciencia,
toco y escucho dolor
de melodía moribunda,
aún hay tiempo para el muerto,
porque nunca se muere completamente,
aún los recuerdos gritan
entre esquinas de cimientos negruzcos,
la oscuridad tiñe la luz del pulcro,
los vestigios de la humanidad,
aún prendidos fuego,
vuelven lentamente ceniza a la sangre,
y el baile de la parca termina,
con un beso que succiona hasta el alma,
finalizada la lluvia,
sumerjo mis deseos
en las fauces aún abiertas,
y asciendo como aliento,
aunque sé,
que nunca volveré a tocar el cielo.