Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
He visto al vitreño entre las hojas,
lo he visto ir y venir, sin rumbo,
casi anónimo entre los nombres,
vitreño que me ha dado alegrías
cajas de tiempo que no corre,
eternidad de cielos siempre azules,
vitreño que vive en mí,
por mí, para mí,
no podría precisar la cantidad exacta
de horas de descanso y palabras fuertes
en compañía de él,
solo la lenta medusa de mi incomprensión
pudo haberlo lastimado alguna vez,
algún día,
y nada se compara a la dulce voz
del vitreño cantando cuando sale el sol,
no existen reglas en su melodía de amaneceres,
inmenso reino lleno de ocultas grutas
que esconden el tesoro del vitreño,
aguas en aguas de lento discurrir
apaciblemente peinadas por el suave pelaje
del vitreño oscuro de blanca mirada
que me mira desde su escondite.
lo he visto ir y venir, sin rumbo,
casi anónimo entre los nombres,
vitreño que me ha dado alegrías
cajas de tiempo que no corre,
eternidad de cielos siempre azules,
vitreño que vive en mí,
por mí, para mí,
no podría precisar la cantidad exacta
de horas de descanso y palabras fuertes
en compañía de él,
solo la lenta medusa de mi incomprensión
pudo haberlo lastimado alguna vez,
algún día,
y nada se compara a la dulce voz
del vitreño cantando cuando sale el sol,
no existen reglas en su melodía de amaneceres,
inmenso reino lleno de ocultas grutas
que esconden el tesoro del vitreño,
aguas en aguas de lento discurrir
apaciblemente peinadas por el suave pelaje
del vitreño oscuro de blanca mirada
que me mira desde su escondite.