the.jester
Poeta recién llegado
El Veneno de Antares
(21/10/2017)
El hombre impertinente está temblando,
el péndulo en su mano, agonizando.
Una alfombra de huesos vírgenes,
sus pies desnudos sobre ella,
astillas perforando, desgarrando.
La bóveda de octubre sangra el veneno de una estrella, Shaula,
o el elixir de su hermana, Antares,
uno u otro, o ambos, corroen sus entrañas.
Los huesos crujen,
el escorpión vertebrado que ha desollado se está levantando,
el hombre cae,
los andrajos en la bestia se tornan rígidos y crecen,
barnizados por un negro metálico brillante,
la piel del escorpión se ha regenerado,
mas la ponzoña sigue ahí, carcomiendo,
y el hombre, lánguido, tendido en el suelo, sigue agonizando.
El escorpión lo escupe desdeñoso:
-¡Antares ha triunfado!,
más elegante que nunca, se ha posado sobre un cielo forastero-
mientras Shaula, desterrada, se incrusta en un pecho,
el del hombre en el suelo,
cuyas únicas palabras
siguen siendo “te amo”.
(21/10/2017)
El hombre impertinente está temblando,
el péndulo en su mano, agonizando.
Una alfombra de huesos vírgenes,
sus pies desnudos sobre ella,
astillas perforando, desgarrando.
La bóveda de octubre sangra el veneno de una estrella, Shaula,
o el elixir de su hermana, Antares,
uno u otro, o ambos, corroen sus entrañas.
Los huesos crujen,
el escorpión vertebrado que ha desollado se está levantando,
el hombre cae,
los andrajos en la bestia se tornan rígidos y crecen,
barnizados por un negro metálico brillante,
la piel del escorpión se ha regenerado,
mas la ponzoña sigue ahí, carcomiendo,
y el hombre, lánguido, tendido en el suelo, sigue agonizando.
El escorpión lo escupe desdeñoso:
-¡Antares ha triunfado!,
más elegante que nunca, se ha posado sobre un cielo forastero-
mientras Shaula, desterrada, se incrusta en un pecho,
el del hombre en el suelo,
cuyas únicas palabras
siguen siendo “te amo”.