Rumy
Poeta recién llegado
Tal vez sean las mordeduras de sus gritos,
tal vez sean los tajos de sus ojos…
O quizá, sean los jazmines en su almohada,
los que recuerdan su alivio,
los que la hacen buscar,
entre los poros de su piel...
el silencio.
Beber de su mano,
el licor de la vida,
derramada en su mirada.
No existe abstinencia
para aquel paladar,
que probó la amargura,
y ahora quiere la locura...
El vaso se rompió….
… Y él bebió.
tal vez sean los tajos de sus ojos…
O quizá, sean los jazmines en su almohada,
los que recuerdan su alivio,
los que la hacen buscar,
entre los poros de su piel...
el silencio.
Beber de su mano,
el licor de la vida,
derramada en su mirada.
No existe abstinencia
para aquel paladar,
que probó la amargura,
y ahora quiere la locura...
El vaso se rompió….
… Y él bebió.