MASTER LY 22
Laly
El último pescador
Las manecillas del reloj cambian su rumbo
el almanaque ajado vuelve a la pared
la noche oscura se esfuma
y un espejo hecho añicos otrora
posa rutilante en la playa.
Mis pies juguetean con la suave arena,
en el horizonte se desplaza un muro gris.
Una gaviota persigue a tu vieja barca;
la escollera saluda a su último pescador.
Guirnaldas de luces se descuelgan del cielo
rugen las bestias antes de la contienda, y
grandes gotas esculpen a las pequeñas dunas .
Llega la oscuridad para quedarse...
el mar abre sus fauces y se devora el cielo,
lo devora todo en su gula insaciable.
Duerme la noche con iracunda calma,
se acallaron los bramidos,
pero la luz nunca volvió...
aún navega con mi pescador.
Como olas del mar llegan los ecos
de un lejano tic- tac.
Las manecillas del reloj cambian su rumbo
el almanaque ajado vuelve a la pared
la noche oscura se esfuma
y un espejo hecho añicos otrora
posa rutilante en la playa.
Mis pies juguetean con la suave arena,
en el horizonte se desplaza un muro gris.
Una gaviota persigue a tu vieja barca;
la escollera saluda a su último pescador.
Guirnaldas de luces se descuelgan del cielo
rugen las bestias antes de la contienda, y
grandes gotas esculpen a las pequeñas dunas .
Llega la oscuridad para quedarse...
el mar abre sus fauces y se devora el cielo,
lo devora todo en su gula insaciable.
Duerme la noche con iracunda calma,
se acallaron los bramidos,
pero la luz nunca volvió...
aún navega con mi pescador.
Como olas del mar llegan los ecos
de un lejano tic- tac.
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