Idril
Poeta recién llegado
[center:650f7f120f]Había llegado el momento,
y aunque mis manos derramaban la verdad,
ante sus ojos solo eran presagios de un demonio,
di un respiro profundo,
para sentir cada pedazo de viento,
y así cumplir mi mision de muerte.
Un pequeño ser tomó una de mis manos,
me mostro su santuario de amor,
mas aún así era tarde y el sol caía,
el cielo torno en color rojo,
lo que hice fué brindarle más vida de la que le restaba,
sin mentiras le mostré lo que de su vida sería,
con enojo, sus ojos miraron mi rostro,
su sentimiento de desagrado agradeció por mi acto,
y se dirigió a la calle, sin dejar de correr,
esta herida al alma, no tendrá cicatriz.
Esta alma errante en un mundo de herejes,
ya cansada de esperar, abre sus alas,
el llanto de los lobos, por la futura pérdida,
ahoga en gritos de dolor al alma humana,
otro ser sorprendido de mi presencia trata de atacar,
mas mi campo espiritual no se lo permite,
y queda en coma ante este poder,
por que herir a lo que no comprenden,
sólo logran lastimarse así mismos,
y aunque no sea humana como ellos,
siento la más grande pena por no poder entenderlos.
El verlos tan frágiles y faltantes de fé en ellos,
me inscita a defenderlos, mas nunca aceptan ayuda;
continúo mi andar, muchos sorprendidos por la obscuridad,
que deja en las calles mi aura al absorver su luz,
sólo queda invocar el último hechizo antes de partir,
el de aquel que su destino marcado por ellos dicte,
por que si mis lágrimas no pueden limpiar sus corruptos corazones,
por lo menos que un encantamiento les abra los ojos,
dejo a mi sirviente para salir en el segundo exacto.
Si los efectos de un mal movimento no tiene solución,
mas que mi muerte prematura, que así sea,
que este mundo no abandone su amor,
las olas del mar me llaman,
y con su espuma se esfumará mi esencia,
sin embargo los titanes han sido desatados,
sólo un mundo desprotegido quedará,
ante las miradas mentirosas de aquellos, que logran
y moldean su propio futuro atónitos...
Si en las llamas del iniferno se pudre mi carne,
sentiré que no fué en vano, aunque mi muerte haya sido,
para alimentar la vanidad de humanos corazones...
[/center:650f7f120f]
y aunque mis manos derramaban la verdad,
ante sus ojos solo eran presagios de un demonio,
di un respiro profundo,
para sentir cada pedazo de viento,
y así cumplir mi mision de muerte.
Un pequeño ser tomó una de mis manos,
me mostro su santuario de amor,
mas aún así era tarde y el sol caía,
el cielo torno en color rojo,
lo que hice fué brindarle más vida de la que le restaba,
sin mentiras le mostré lo que de su vida sería,
con enojo, sus ojos miraron mi rostro,
su sentimiento de desagrado agradeció por mi acto,
y se dirigió a la calle, sin dejar de correr,
esta herida al alma, no tendrá cicatriz.
Esta alma errante en un mundo de herejes,
ya cansada de esperar, abre sus alas,
el llanto de los lobos, por la futura pérdida,
ahoga en gritos de dolor al alma humana,
otro ser sorprendido de mi presencia trata de atacar,
mas mi campo espiritual no se lo permite,
y queda en coma ante este poder,
por que herir a lo que no comprenden,
sólo logran lastimarse así mismos,
y aunque no sea humana como ellos,
siento la más grande pena por no poder entenderlos.
El verlos tan frágiles y faltantes de fé en ellos,
me inscita a defenderlos, mas nunca aceptan ayuda;
continúo mi andar, muchos sorprendidos por la obscuridad,
que deja en las calles mi aura al absorver su luz,
sólo queda invocar el último hechizo antes de partir,
el de aquel que su destino marcado por ellos dicte,
por que si mis lágrimas no pueden limpiar sus corruptos corazones,
por lo menos que un encantamiento les abra los ojos,
dejo a mi sirviente para salir en el segundo exacto.
Si los efectos de un mal movimento no tiene solución,
mas que mi muerte prematura, que así sea,
que este mundo no abandone su amor,
las olas del mar me llaman,
y con su espuma se esfumará mi esencia,
sin embargo los titanes han sido desatados,
sólo un mundo desprotegido quedará,
ante las miradas mentirosas de aquellos, que logran
y moldean su propio futuro atónitos...
Si en las llamas del iniferno se pudre mi carne,
sentiré que no fué en vano, aunque mi muerte haya sido,
para alimentar la vanidad de humanos corazones...