danie
solo un pensamiento...
Las copas están casi vacías
y los muertos desparramados en el jardín,
los pies desnudos pisan los vidrios
de lo que fue un receptáculo de vida.
¡Mañana será mejor!
Alzo la copa y brindo con ese néctar divino.
Brindo por la sangre derramada
y por este despojo de malestar.
Brindo con la muerte y su sordina melodía.
El humo nada entre los aires vagos
de un juicio vespertino.
¡Mañana será mejor!
Prendo una pipa de opio y brindo,
siempre brindo con el postremo suspiro,
brindo por la sensatez de la fatalidad.
El asalto no cumplió su cometido
– me digo- y lleno un vaso mas con ese dulce vino.
Brindo con beatitud y desasosiego,
por la deuda que confronta mi camino,
por los sables rotos de una batalla impía.
Brindo ya ebrio por el estupor de mi corazón.
Brindo por la culpa,
por el emisario de un óbito
que consterna al desamparado amigo,
por los difuntos sueños envueltos en pesadillas,
por la mano gélida del homicida.
Brindo con la codicia, la gula
y el hábito perverso de un asesino,
¡Mañana será mejor!, me repito y luego vomito.
La muerte ya dejo de beber, sonríe y me susurra al oído:
no habrá un mañana en tu camino.
...
Brindo con el sabor del plomo,
con la bala que se incrusta en mi cabeza consumida.
¡Feliz año nuevo, anatema de un destino!
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