PORFIRIO
Poeta recién llegado
Tan frío y tan distante, vi mi amor desquiciado
que ha muerto y resucitado una y otra vez.
Y aun así, ella continuó a mi lado,
como si realmente hubiera amado lo que soy.
El amanecer la despertó de aquel efímero encuentro,
de aquel ensueño en que hice míos alma y cuerpo -
Y en que acaricié la pálida piel de su rostro,
contemplando así, la pureza inefable de sus ojos…
¡Cuánta inocencia vi brillar en aquella mirada,
que cual fuego vivo quemaba mi instinto animal!
Su corazón parecía llamarme mientras bombeaba
los últimos instantes de su frágil vida mortal.
…Y me susurró con sutileza te amo… para siempre,
finalmente para cerrar los ojos y dejarse caer.
Presa de mi abrazo, mi beso, mi mordida solemne…
viendo su vida perderse en los ojos del amanecer.
Nuestro último amanecer…
que ha muerto y resucitado una y otra vez.
Y aun así, ella continuó a mi lado,
como si realmente hubiera amado lo que soy.
El amanecer la despertó de aquel efímero encuentro,
de aquel ensueño en que hice míos alma y cuerpo -
Y en que acaricié la pálida piel de su rostro,
contemplando así, la pureza inefable de sus ojos…
¡Cuánta inocencia vi brillar en aquella mirada,
que cual fuego vivo quemaba mi instinto animal!
Su corazón parecía llamarme mientras bombeaba
los últimos instantes de su frágil vida mortal.
…Y me susurró con sutileza te amo… para siempre,
finalmente para cerrar los ojos y dejarse caer.
Presa de mi abrazo, mi beso, mi mordida solemne…
viendo su vida perderse en los ojos del amanecer.
Nuestro último amanecer…