Luzibell Ferreyra
Poeta recién llegado
Verano del amor, cualquier año
¿Has oído aquel viejo cuento que dice que cuando duermes el alma se escapa del cuerpo convertida en una paloma blanca?
Y si le pasa algo durante su viaje simplemente ya no despiertas, es decir, te mueres.
Pues hoy he descubierto lo que hace la tuya cuando tu cuerpo reposa tranquilamente en tu cama.
Viene a provocarme insomnio. Es inútil, son las tres de la mañana y no te vas. Llegas y entras con toda desfachatez a mi cuarto, a mi lecho, a mis ojos, a mi boca, a mis pulmones, hasta el extremo de evaporizarte a través de mi piel causando un solo escalofrío.
¿Has visto los pastizales erizarse bajo el soplo del verano ardiente? ...¿y penetrar cada poro?
Pero en estas visitas furtivas puedo decirle a tu alma lo que me callo de día.
Otoño del amor, cualquier año
Y lo que me callo de día es…
Que quiero atraparla y aprisionarla en una jaula de oro, poseerla hasta que me acabe toda su belleza, ponerle nombres y adornos, presumirla desde el más alto balcón de un castillo de arena, decir y gritar que es mía…hasta que de verdad ya no sea tuya. Hasta que la rutina deje a la palomita marchita, desgastada y llena de hollín. Entonces tu pobre almita se pondrá tan triste que ya no comerá y se verá tan vieja que dará lástima y se morirá.
¿Y yo? ¿yo qué haré?
Yo compraré un par de canarios, al cabo y que las palomas ni saben cantar.
¿Has oído aquel viejo cuento que dice que cuando duermes el alma se escapa del cuerpo convertida en una paloma blanca?
Y si le pasa algo durante su viaje simplemente ya no despiertas, es decir, te mueres.
Pues hoy he descubierto lo que hace la tuya cuando tu cuerpo reposa tranquilamente en tu cama.
Viene a provocarme insomnio. Es inútil, son las tres de la mañana y no te vas. Llegas y entras con toda desfachatez a mi cuarto, a mi lecho, a mis ojos, a mi boca, a mis pulmones, hasta el extremo de evaporizarte a través de mi piel causando un solo escalofrío.
¿Has visto los pastizales erizarse bajo el soplo del verano ardiente? ...¿y penetrar cada poro?
Pero en estas visitas furtivas puedo decirle a tu alma lo que me callo de día.
Otoño del amor, cualquier año
Y lo que me callo de día es…
Que quiero atraparla y aprisionarla en una jaula de oro, poseerla hasta que me acabe toda su belleza, ponerle nombres y adornos, presumirla desde el más alto balcón de un castillo de arena, decir y gritar que es mía…hasta que de verdad ya no sea tuya. Hasta que la rutina deje a la palomita marchita, desgastada y llena de hollín. Entonces tu pobre almita se pondrá tan triste que ya no comerá y se verá tan vieja que dará lástima y se morirá.
¿Y yo? ¿yo qué haré?
Yo compraré un par de canarios, al cabo y que las palomas ni saben cantar.