Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El travieso cangrejo
Un travieso cangrejo
se arrastraba en la playa
buscando carne fresca
para poderla picar.
Pues allí se tropezó
con un pie grande y pesado,
que pertenecía a un hombre
que en la arena lo enterró.
Sin perder las esperanzas
este trepó y trepó
hasta encontrar la salida
y en la arena apareció.
Cuando logró aterrizar,
de nuevo sobre la arena,
una ola gigantesca
mar adentro lo llevó.
Pero el pícaro cangrejo
nadó, nadó y nadó
hasta que su cuerpecito
en la arena reposó.
Cuando vio a una señora
tendida y muy regordeta,
hasta allí se dirigió
para cumplir su misión.
Pues allí lo sorprendió
el golpe de una pelota,
que hasta un arco lo llevó
y con él un gol metió.
El cangrejo desvalido
y además destartalado
dejó su propuesta a un lado
y un caracol se comió.
Un travieso cangrejo
se arrastraba en la playa
buscando carne fresca
para poderla picar.
Pues allí se tropezó
con un pie grande y pesado,
que pertenecía a un hombre
que en la arena lo enterró.
Sin perder las esperanzas
este trepó y trepó
hasta encontrar la salida
y en la arena apareció.
Cuando logró aterrizar,
de nuevo sobre la arena,
una ola gigantesca
mar adentro lo llevó.
Pero el pícaro cangrejo
nadó, nadó y nadó
hasta que su cuerpecito
en la arena reposó.
Cuando vio a una señora
tendida y muy regordeta,
hasta allí se dirigió
para cumplir su misión.
Pues allí lo sorprendió
el golpe de una pelota,
que hasta un arco lo llevó
y con él un gol metió.
El cangrejo desvalido
y además destartalado
dejó su propuesta a un lado
y un caracol se comió.