ESPINETE
Poeta fiel al portal
Un torrente
de agua clara,
bajaba por la montaña
y el deshielo se encargaba
de hacer crecer su caudal.
A su paso
iba arrastrando,
todo lo que se encontraba
en su ansia incontrolada,
de crecer un poco más.
de agua clara,
bajaba por la montaña
y el deshielo se encargaba
de hacer crecer su caudal.
A su paso
iba arrastrando,
todo lo que se encontraba
en su ansia incontrolada,
de crecer un poco más.
A las rocas golpeaba.
A los riscos escupía
y por los puentes saltaba
al no poderse frenar.
A los riscos escupía
y por los puentes saltaba
al no poderse frenar.
En un recodo del rio,
un arroyo se le unía,
haciendo así
que el torrente,
creciera cada vez más.
un arroyo se le unía,
haciendo así
que el torrente,
creciera cada vez más.
Ya en su cauce no cabía
y el torrente presentía,
que si otro puente saltaba,
se podía desbordar.
y el torrente presentía,
que si otro puente saltaba,
se podía desbordar.
Y cuando el puente saltó,
un gran lago le esperaba,
que con sus brazos de agua
su gran ímpetu frenó.
un gran lago le esperaba,
que con sus brazos de agua
su gran ímpetu frenó.
Y allí tranquilo quedó.
Formando parte del lago,
que con amor lo acogió.
Formando parte del lago,
que con amor lo acogió.
Última edición: