BRISI
Poeta asiduo al portal
El templo
Los largos pasillos de los templos de salud
que recorro a diario
están amenazados con el intermitente grito
de la visitante inesperada menos querida.
Suenan ecos constantes
y no sé si salen de las paredes blancas
o de los pisos lustrosamente oscuros.
El sonido de la espera para algunos
es crítico y falso también
se percibe el debate interno
de querer estar o no allí.
Ser espectador de los arrebatos de la visitante inesperada
tiene sus ventajas aunque duele:
una de ellas es tomar la mano de los que se van
hasta que te sueltan.
La otra es disfrutar el musical llanto
de los recién llegados al aire.
BRISI (S.A.C.P.)