Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y con tus ojos envueltos,
fue un brebaje claro de horrores.
Abismado en làminas doradas,
escondido detràs de los àrboles
moteados de la antigua plaza;
la noche fue irremediable...
Podìas escapar dando un salto,
burlar el cerco arbolado:
incoporarte con otro salto,
sobre el pedestal de la Diosa de hielo,
tan refulgente que ciega una
efìmera festividad...
Y ahora que no hallas los ansiados
lugares de algunas callejas;
si mueres, suponte me reclamas
presente en el postrer momento.
Una incognita, un enigma,
el flagelo del raro momento fetal
y dibujos amaestrados durante
los ciempies de mil caminos
que rìen embriagados y con
destellos parecen ensuciar el destino...
fue un brebaje claro de horrores.
Abismado en làminas doradas,
escondido detràs de los àrboles
moteados de la antigua plaza;
la noche fue irremediable...
Podìas escapar dando un salto,
burlar el cerco arbolado:
incoporarte con otro salto,
sobre el pedestal de la Diosa de hielo,
tan refulgente que ciega una
efìmera festividad...
Y ahora que no hallas los ansiados
lugares de algunas callejas;
si mueres, suponte me reclamas
presente en el postrer momento.
Una incognita, un enigma,
el flagelo del raro momento fetal
y dibujos amaestrados durante
los ciempies de mil caminos
que rìen embriagados y con
destellos parecen ensuciar el destino...
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