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El sonido del silencio

danie

solo un pensamiento...
Se puede oír el silencio,
la solitaria palabra dejada en ausencia,
los labios mudos del pensamiento,
la mueca borroneada
de los rostros del tiempo…

Se puede oír
como se escapan del clóset
el conglomerado
de recuerdos olvidados,
el aleteo de los ruiseñores de la duda
en el enclaustro del inconsciente.

La insomne noche
saltando del rosetón de la luna,
la penumbra sigilosa de la lejanía del universo,
las ideas anónimas
del baldío del reencuentro,
los huérfanos sueños
mecidos
por las nanas carentes de abrazos y besos,
la luz apagada de los astros muertos,
la reflexión sin presencia…
son los clarines que tocan los acordes
del caos del silencio.

Como un oído apoyado en la arena
para oír el latir del mar entero,
como una caracola que guarda tantos ecos
de oleajes y descubrimientos
y, a la vez, los calla
para saborearlos dentro de otro cuerpo
se puede oír a las cigarras mudas
que callan la voz tórrida de la inocencia,
la sordina canción de las calas
y los crisantemos
velando
las sonrisas, las caricias,
los empolvados anhelos
perdidos en el corazón desierto,
las mejillas rosadas de la niñez
detrás de las pupilas excluidas y viejas,
la inspiración de las cenizas
que temen encender el grito del fuego,
las miles de campanas
derramadas
en lo íntimo del pecho.
 
Última edición:
Es el mejor de los sonidos compañero,
al menos para mí es el que mejor suena
y el que más feliz me hace.
Saludos amigo, eres un gran poeta
que siempre me conmueve con tus escritos
 
Se puede oír el silencio,
la solitaria palabra dejada en ausencia,
los labios mudos del pensamiento,
la mueca borroneada
de los rostros del tiempo…

Se puede oír
como se escapan del clóset
el conglomerado
de recuerdos olvidados,
el aleteo de los ruiseñores de la duda
en el enclaustro del inconsciente.

La insomne noche
saltando del rosetón de la luna,
la penumbra sigilosa de la lejanía del universo,
las ideas anónimas
del baldío del reencuentro,
los huérfanos sueños
mecidos
por las nanas carentes de abrazos y besos,
la luz apagada de los astros muertos,
la reflexión sin presencia…
son los clarines que tocan los acordes
del caos del silencio.

Como un oído apoyado en la arena
para oír el latir del mar entero,
como una caracola que guarda tantos ecos
de oleajes y descubrimientos
y, a la vez, los calla
para saborearlos dentro de otro cuerpo
se puede oír a las cigarras mudas
que callan la voz tórrida de la inocencia,
la sordina canción de las calas
y los crisantemos
velando
la sonrisas, la caricias,
los empolvados anhelos
perdidos en el corazón desierto,
las mejillas rosadas de la niñez
detrás de las pupilas excluidas y viejas,
la inspiración de las cenizas
que temen encender el grito del fuego,
las miles de campanas
derramadas
en lo íntimo del pecho.
Una buena inspiración donde reina ese silencio amigo Danie que llega
para disfrutar de una fluida lectura con interesante imágenes.
Siempre es un placer poder pasar por tus letras.
Besos y un abrazo. Tere
 
Se puede oír el silencio,
la solitaria palabra dejada en ausencia,
los labios mudos del pensamiento,
la mueca borroneada
de los rostros del tiempo…

Se puede oír
como se escapan del clóset
el conglomerado
de recuerdos olvidados,
el aleteo de los ruiseñores de la duda
en el enclaustro del inconsciente.

La insomne noche
saltando del rosetón de la luna,
la penumbra sigilosa de la lejanía del universo,
las ideas anónimas
del baldío del reencuentro,
los huérfanos sueños
mecidos
por las nanas carentes de abrazos y besos,
la luz apagada de los astros muertos,
la reflexión sin presencia…
son los clarines que tocan los acordes
del caos del silencio.

Como un oído apoyado en la arena
para oír el latir del mar entero,
como una caracola que guarda tantos ecos
de oleajes y descubrimientos
y, a la vez, los calla
para saborearlos dentro de otro cuerpo
se puede oír a las cigarras mudas
que callan la voz tórrida de la inocencia,
la sordina canción de las calas
y los crisantemos
velando
la sonrisas, la caricias,
los empolvados anhelos
perdidos en el corazón desierto,
las mejillas rosadas de la niñez
detrás de las pupilas excluidas y viejas,
la inspiración de las cenizas
que temen encender el grito del fuego,
las miles de campanas
derramadas
en lo íntimo del pecho.
Un bello poema donde recorrer la intensidad de las imágenes es todo una delicia, saludos y abrazos poeta.
 
Se puede oír el silencio,
la solitaria palabra dejada en ausencia,
los labios mudos del pensamiento,
la mueca borroneada
de los rostros del tiempo…

Se puede oír
como se escapan del clóset
el conglomerado
de recuerdos olvidados,
el aleteo de los ruiseñores de la duda
en el enclaustro del inconsciente.

La insomne noche
saltando del rosetón de la luna,
la penumbra sigilosa de la lejanía del universo,
las ideas anónimas
del baldío del reencuentro,
los huérfanos sueños
mecidos
por las nanas carentes de abrazos y besos,
la luz apagada de los astros muertos,
la reflexión sin presencia…
son los clarines que tocan los acordes
del caos del silencio.

Como un oído apoyado en la arena
para oír el latir del mar entero,
como una caracola que guarda tantos ecos
de oleajes y descubrimientos
y, a la vez, los calla
para saborearlos dentro de otro cuerpo
se puede oír a las cigarras mudas
que callan la voz tórrida de la inocencia,
la sordina canción de las calas
y los crisantemos
velando
las sonrisas, las caricias,
los empolvados anhelos
perdidos en el corazón desierto,
las mejillas rosadas de la niñez
detrás de las pupilas excluidas y viejas,
la inspiración de las cenizas
que temen encender el grito del fuego,
las miles de campanas
derramadas
en lo íntimo del pecho.

Muy bello. La ausencia es estruendosa en este hermoso poema un tanto melancólico. Me ha gustado mucho leerlo. Besos y bendiciones.
 
Se puede oír el silencio,
la solitaria palabra dejada en ausencia,
los labios mudos del pensamiento,
la mueca borroneada
de los rostros del tiempo…

Se puede oír
como se escapan del clóset
el conglomerado
de recuerdos olvidados,
el aleteo de los ruiseñores de la duda
en el enclaustro del inconsciente.

La insomne noche
saltando del rosetón de la luna,
la penumbra sigilosa de la lejanía del universo,
las ideas anónimas
del baldío del reencuentro,
los huérfanos sueños
mecidos
por las nanas carentes de abrazos y besos,
la luz apagada de los astros muertos,
la reflexión sin presencia…
son los clarines que tocan los acordes
del caos del silencio.

Como un oído apoyado en la arena
para oír el latir del mar entero,
como una caracola que guarda tantos ecos
de oleajes y descubrimientos
y, a la vez, los calla
para saborearlos dentro de otro cuerpo
se puede oír a las cigarras mudas
que callan la voz tórrida de la inocencia,
la sordina canción de las calas
y los crisantemos
velando
las sonrisas, las caricias,
los empolvados anhelos
perdidos en el corazón desierto,
las mejillas rosadas de la niñez
detrás de las pupilas excluidas y viejas,
la inspiración de las cenizas
que temen encender el grito del fuego,
las miles de campanas
derramadas
en lo íntimo del pecho.
Me has dejado en silencio compañero... De ese que se puede oír también en tu poesía y está plagado de sentimientos que expresas de una manera maravillosa. No conocía tus letras, y ha sido un gusto enorme llegar y encontrarme con estas bellezas. Un fuerte abrazo compañero. Hasta otros versos
 
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