jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
mientras los físicos y los matemáticos luchan
cada día por encontrar finalmente el límite de
la insignificancia del hombre y los
filósofos descubren un nuevo argumento
irrebatible para demostrar por enésima vez lo
absurdo que resulta el hecho de vivir y los
teólogos asisten con melancolía a la diaria
manifestación de las miles de evidencias que
apuntan a la cada vez más improbable existencia
de dios y la vida eterna yo abro todos los
días al despertar la ventana que da al patio y
a la luz de la mañana contemplo tu cuerpo
desnudo bocabajo en la cama y tu vagina
entreabierta y siento correr por mi sangre la
certeza de que mi inexorable tránsito hacia
el abismo infinito donde mi ser caerá para
siempre en la oscuridad y el olvido es un
asunto sin importancia comparado con poder
acercarme ahora a ti y abrirte con cuidado las
piernas y penetrar en esa otra realidad donde
todo permanece aún por determinar
amén
cada día por encontrar finalmente el límite de
la insignificancia del hombre y los
filósofos descubren un nuevo argumento
irrebatible para demostrar por enésima vez lo
absurdo que resulta el hecho de vivir y los
teólogos asisten con melancolía a la diaria
manifestación de las miles de evidencias que
apuntan a la cada vez más improbable existencia
de dios y la vida eterna yo abro todos los
días al despertar la ventana que da al patio y
a la luz de la mañana contemplo tu cuerpo
desnudo bocabajo en la cama y tu vagina
entreabierta y siento correr por mi sangre la
certeza de que mi inexorable tránsito hacia
el abismo infinito donde mi ser caerá para
siempre en la oscuridad y el olvido es un
asunto sin importancia comparado con poder
acercarme ahora a ti y abrirte con cuidado las
piernas y penetrar en esa otra realidad donde
todo permanece aún por determinar
amén
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