Salgo de la porqueria de querer encontrarme,
el rollo de la vida envuelve la sed del que busca
y cada uno se enrosca en la propia,
en la cotidiana, en la suya.
Pensamos que elegimos la vida,
pero la vida nos elige a nosotros,
y la realidad te vuelve roca;
sin que el amor destruya sus paredes.
Cada uno se enrosca en la que creé,
buscan la paz en el más allá, y es acá donde se vive,
no podemos buscarla en lo que nos dicen,
cada uno es la paz del otro; paz es encontrar la belleza de estar vivo.
Todo alrededor me lo dice,
la encuentro en cada amanecer,
en cada sonrisa que me ofrecen en la calle,
en cada llanto de mi madre.
Los recuerdos son la muerte del presente,
es costumbre dejarlos vivir para no morir en ellos.
Nos atormenta la angustia que sentimos hacia el prójimo,
entonces yo me pregunto ¿y nosotros?,
¿será que ellos son nuestro propio espejo?
¿el reflejo de nuestros miedos, de lo que no queremos?
el rollo de la vida envuelve la sed del que busca
y cada uno se enrosca en la propia,
en la cotidiana, en la suya.
Pensamos que elegimos la vida,
pero la vida nos elige a nosotros,
y la realidad te vuelve roca;
sin que el amor destruya sus paredes.
Cada uno se enrosca en la que creé,
buscan la paz en el más allá, y es acá donde se vive,
no podemos buscarla en lo que nos dicen,
cada uno es la paz del otro; paz es encontrar la belleza de estar vivo.
Todo alrededor me lo dice,
la encuentro en cada amanecer,
en cada sonrisa que me ofrecen en la calle,
en cada llanto de mi madre.
Los recuerdos son la muerte del presente,
es costumbre dejarlos vivir para no morir en ellos.
Nos atormenta la angustia que sentimos hacia el prójimo,
entonces yo me pregunto ¿y nosotros?,
¿será que ellos son nuestro propio espejo?
¿el reflejo de nuestros miedos, de lo que no queremos?