Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
" El río perdido"
.... .. ....
Era un río extraordinario
de corrientes y pocitas
repletas de renacuajos,
culebras y pececillos.
"Pío, pío, pío..."
resonaban por la orilla
cantos de los pajaritos.
Era un manantial de sueños;
los niños que en él bebían
se transformaban al poco
en héroes de mil cuentos.
Algo nervioso en invierno
y sosegado en verano,
entre infinidad de chopos
fluía el río Cidacos.
Por ese hermoso paraje,
en todos sus recovecos,
disfrutaban de aventuras,
de intrigas y travesuras.
Un día, al caer la tarde,
estrenaron una presa
y sin agua quedó el río.
Su cuenca está taciturna,
solamente se ven piedras
que parecen lanzar gritos.
!Tanta vida!..... nada queda,
solo mudos alaridos.
"Pío, pío, pío...
¿por dónde andarán los niños?
... preguntan los estorninos.
"Pío, pío, pío...
buscando el río perdido,"
contestan los colorinos.
.... .. ....
los niños que en él bebían
se transformaban al poco
en héroes de mil cuentos.
Algo nervioso en invierno
y sosegado en verano,
entre infinidad de chopos
fluía el río Cidacos.
Por ese hermoso paraje,
en todos sus recovecos,
disfrutaban de aventuras,
de intrigas y travesuras.
Un día, al caer la tarde,
estrenaron una presa
y sin agua quedó el río.
Su cuenca está taciturna,
solamente se ven piedras
que parecen lanzar gritos.
!Tanta vida!..... nada queda,
solo mudos alaridos.
"Pío, pío, pío...
¿por dónde andarán los niños?
... preguntan los estorninos.
"Pío, pío, pío...
buscando el río perdido,"
contestan los colorinos.
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