puroamor
Poeta fiel al portal
Con su cara roja y su tez ardiente,
brillando a lo lejos, su frente asoma,
corona invisible y mirada hiriente,
se yergue orgulloso atrás de la loma.
El rey de los cielos, le dicen a él.
Su lumbre nos cuida mitad de la vida.
Se muestra benigno y a veces muy cruel,
y a veces te ayuda a encontrar la salida.
Las sombras le temen, les manda a placer,
y el mar le rehúye alzando sus olas,
el río un espejo se llega a volver,
y en él se recrea mirándose a solas
Sofoca su aliento mortal de dragón,
―que importa si el frío, es mucho peor―.
Prefieres sentirte dorado al carbón,
que siempre en tu cuerpo añorar el sudor.
Cansado y sediento de tanto brillar,
el amo del día se marcha veloz,
Selene lo espera pues debe planchar,
doscientos vestidos y hacerle el arroz.
brillando a lo lejos, su frente asoma,
corona invisible y mirada hiriente,
se yergue orgulloso atrás de la loma.
El rey de los cielos, le dicen a él.
Su lumbre nos cuida mitad de la vida.
Se muestra benigno y a veces muy cruel,
y a veces te ayuda a encontrar la salida.
Las sombras le temen, les manda a placer,
y el mar le rehúye alzando sus olas,
el río un espejo se llega a volver,
y en él se recrea mirándose a solas
Sofoca su aliento mortal de dragón,
―que importa si el frío, es mucho peor―.
Prefieres sentirte dorado al carbón,
que siempre en tu cuerpo añorar el sudor.
Cansado y sediento de tanto brillar,
el amo del día se marcha veloz,
Selene lo espera pues debe planchar,
doscientos vestidos y hacerle el arroz.
Última edición: