José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
El espacio abierto
está con el resto,
resto inapreciable
del espacio ajeno.
Ensaya en su feudo
la crueldad, maniobras.
Amasa palabras
que todo acomodan,
juegos de tirano
su desprecio engrosa,
el odio clavado
contagioso y fosa.
¿Qué sucede ahora?
¿Queda lo invisible?
Delgadas figuras,
de letargo, anónimas.
Gritos adelgazan
dureza y desidia.
Él daba las órdenes,
todo obedecía.
Invisibles voces,
los juegos del caos,
llamada salvaje
templo, mudo, claustro.
Vigila y pretende
del ingenio estragos,
deviene cenizas
ardiendo de vida
su vacío, el fuego
inspirado en física,
cascadas de egos,
manantial y sueños.
Diverso es reserva.
En silencio nombras
su imagen borrosa.
Los nombres parecen
bañarse de sombras.
Su privado esperma
con resuelto arrullo
necios alimenta.
Rociando su amor
baña con urgencia
a la incauta presa.
©JoséLuisGalarza
está con el resto,
resto inapreciable
del espacio ajeno.
Ensaya en su feudo
la crueldad, maniobras.
Amasa palabras
que todo acomodan,
juegos de tirano
su desprecio engrosa,
el odio clavado
contagioso y fosa.
¿Qué sucede ahora?
¿Queda lo invisible?
Delgadas figuras,
de letargo, anónimas.
Gritos adelgazan
dureza y desidia.
Él daba las órdenes,
todo obedecía.
Invisibles voces,
los juegos del caos,
llamada salvaje
templo, mudo, claustro.
Vigila y pretende
del ingenio estragos,
deviene cenizas
ardiendo de vida
su vacío, el fuego
inspirado en física,
cascadas de egos,
manantial y sueños.
Diverso es reserva.
En silencio nombras
su imagen borrosa.
Los nombres parecen
bañarse de sombras.
Su privado esperma
con resuelto arrullo
necios alimenta.
Rociando su amor
baña con urgencia
a la incauta presa.
©JoséLuisGalarza