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El resto de las noches

Riolita

Poeta adicto al portal
Me atoré con la ceniza
del murmullo de una piedra.
Y yo con éste vicio
de oráculo empedernido:
la llamé y la llamé
por su parte más blanda,
por su grieta más tibia,
por su fibra más sorda.
Hasta que me dormí.
Y en el sueño de la palabra
estaba la vanidad.
Y no supe qué callar.
Después,
lo de siempre,
cada vez que la luna
mendigó mis ojos,
repartí limosnas,
y adoré imágenes,
sin perder de vista
que un ladrillo es tierra quemada,
y en un templo entra
y sobra en consecuencia
toda la soledad de los hombres.
Por eso me pregunto,
porqué esta piedra ahora,
porqué este filo encantado,
que no corta ni sutura,
ni responde,
ni me aloja,
y me deja sin argucias,
forastero de mi piel.
Está bien que todos mis nombres
fueran hechos a desmedida,
que haya mantenido cierta geometría
en mis despropósitos, no niego
que caí en desuso por esquivar
símbolos o perseguirlos,
que gocé la austeridad
como un triste privilegio;
pero después de ésta piedra
quisiera ser prístino,
tal vez menos sólido,
el resto de las noches,
todos los días un poco.
 
Última edición:
Me atoré con la ceniza
del murmullo de una piedra.
Y yo con ese vicio
de oráculo empedernido,
la llamé y la llamé,
por su parte más blanda,
por su grieta más tibia,
por su fibra más sorda.
Hasta que me dormí.
Y en el sueño de la palabra
estaba la vanidad.
Y no supe qué callar.
Después
lo de siempre,
cada vez que la luna
mendigó mis ojos,
repartí limosnas,
adoré imágenes,
sin perder de vista
que un ladrillo es tierra quemada,
y un templo
la soledad de los hombres.
Por eso me pregunto,
porqué esta piedra ahora,
porqué este filo encantado,
que no corta ni sutura,
ni responde,
y me deja sin argucias,
forastero de mi piel.
Está bien que todos mis nombres
fueran hechos a desmedida,
y haya mantenido cierta geometría
en mis despropósitos, no niego
que caí en desuso por esquivar
símbolos o perseguirlos,
que gocé la austeridad
como un triste privilegio;
pero después de esta piedra
quisiera ser prístino,
tal vez menos sólido,
el resto de las noches,
todos los días un poco.
Me ha gustado muuucho, sin palabras. Gracias.

Un saludo Riolita
 
Me atoré con la ceniza
del murmullo de una piedra.
Y yo con ese vicio
de oráculo empedernido,
la llamé y la llamé,
por su parte más blanda,
por su grieta más tibia,
por su fibra más sorda.
Hasta que me dormí.
Y en el sueño de la palabra
estaba la vanidad.
Y no supe qué callar.
Después
lo de siempre,
cada vez que la luna
mendigó mis ojos,
repartí limosnas,
y adoré imágenes,
sin perder de vista
que un ladrillo es tierra quemada,
y en un templo entra
toda la soledad de los hombres.
Por eso me pregunto,
porqué esta piedra ahora,
porqué este filo encantado,
que no corta ni sutura,
ni responde,
y me deja sin argucias,
forastero de mi piel.
Está bien que todos mis nombres
fueran hechos a desmedida,
y haya mantenido cierta geometría
en mis despropósitos, no niego
que caí en desuso por esquivar
símbolos o perseguirlos,
que gocé la austeridad
como un triste privilegio;
pero después de esta piedra
quisiera ser prístino,
tal vez menos sólido,
el resto de las noches,
todos los días un poco.

Me agrada mucho todo el recorrido desde el estado de la piedra, hasta el deseo final con el deseo de suavizar la textura de esa alma.
Fue un verdadero gusto leerte, saludos y muy feliz martes.
 
Me atoré con la ceniza
del murmullo de una piedra.
Y yo con ese vicio
de oráculo empedernido,
la llamé y la llamé,
por su parte más blanda,
por su grieta más tibia,
por su fibra más sorda.
Hasta que me dormí.
Y en el sueño de la palabra
estaba la vanidad.
Y no supe qué callar.
Después
lo de siempre,
cada vez que la luna
mendigó mis ojos,
repartí limosnas,
y adoré imágenes,
sin perder de vista
que un ladrillo es tierra quemada,
y en un templo entra
y sobra
toda la soledad de los hombres.
Por eso me pregunto,
porqué esta piedra ahora,
porqué este filo encantado,
que no corta ni sutura,
ni responde, ni me aloja,
y me deja sin argucias,
forastero de mi piel.
Está bien que todos mis nombres
fueran hechos a desmedida,
y haya mantenido cierta geometría
en mis despropósitos, no niego
que caí en desuso por esquivar
símbolos o perseguirlos,
que gocé la austeridad
como un triste privilegio;
pero después de esta piedra
quisiera ser prístino,
tal vez menos sólido,
el resto de las noches,
todos los días un poco.
Me ha encantado leer tus profundos versos escuchando la música de "la leyenda del Tiempo" hasta me he imaginado a Camarón cantando su letra amigo Riolita, el tiempo nos envuelve en su pátina y riela nuestras noches y sus días.
Encantada de leerte amigo...muáácksssss
 
Me atoré con la ceniza
del murmullo de una piedra.
Y yo con ese vicio
de oráculo empedernido,
la llamé y la llamé,
por su parte más blanda,
por su grieta más tibia,
por su fibra más sorda.
Hasta que me dormí.
Y en el sueño de la palabra
estaba la vanidad.
Y no supe qué callar.
Después
lo de siempre,
cada vez que la luna
mendigó mis ojos,
repartí limosnas,
y adoré imágenes,
sin perder de vista
que un ladrillo es tierra quemada,
y en un templo entra
y sobra
toda la soledad de los hombres.
Por eso me pregunto,
porqué esta piedra ahora,
porqué este filo encantado,
que no corta ni sutura,
ni responde, ni me aloja,
y me deja sin argucias,
forastero de mi piel.
Está bien que todos mis nombres
fueran hechos a desmedida,
y haya mantenido cierta geometría
en mis despropósitos, no niego
que caí en desuso por esquivar
símbolos o perseguirlos,
que gocé la austeridad
como un triste privilegio;
pero después de esta piedra
quisiera ser prístino,
tal vez menos sólido,
el resto de las noches,
todos los días un poco.
Gracias por compartir esta excelente poesía existencialista sobre dilemas en la constitución del sujeto. Un placer.
 
Yo siempre me tomo un descanso si me huele a piedra,
más de una vez hablo con ellas;)
Es un poema piedra, sueño y tiempo...
Me gustó mucho, el poema y la leyenda del tiempo,
te dejo una versión con duende y un abrazo.

Qué bueno Rosario.
El que piense que las piedras no hablan es porque está embarullado.
Te mando un abrazo hasta el corazón del sueño.

Pd: ¿Qué decir de Camarón? Inolvidable.
 
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