gustavo garcia
Poeta fiel al portal
Como lejáno recuerdo,
en las brumas de mi mente,
porque estába muchacho,
se me asoma derrepente,
aquellos recuerdos de antáño.
La madrugada de Enero
todos pegádos al rádio.
El tiráno habia caido,
ruido del avión oimos.
Se formó la algarabia,
de curióso , con mi hermano,
nos salimos a la calle
viendo el alboróto extraño.
Nos llevaron nuestros pásos
al lugar del hervidero,
a la Plaza de Morelos,
donde estában nuestros presos,
sede de la policia,
Seguridad Nacional llamada
ya de tanques rodeáda.
El puéblo en sus afuéras,
Impaciéntes esperaban
salida de familiáres y amigos
para poder abrazarlos,
todos ellos torturádos
por sus sácros ideáles.
Entre todo aquel tumulto,
se colában , por salvarse,
esbirros y torturadóres
los que fuéron descubiértos,
al momento, a patádas y golpes
muchos fuéron masacrádos,
pocos de ellos se salváron.
Y ésto, hoy lo tráigo a cuento,
porque quiero recordarles
a los esbirros actuáles,
que igual puede pasarles,
que lo tengan bien presente
pues la ira desatáda
es un arma inclemente.
A los que salgan con vida,
ya les tenémos la nota,
irán a los tribunáles,
a justificar sus desmánes,
a pagar como merézcan
la amargúra que hoy pasámos.
Y no lo olviden, hermanos,
El que a hierro ha matado,
no podrá morir a sombrerázos.
Gustavo Garcia
en las brumas de mi mente,
porque estába muchacho,
se me asoma derrepente,
aquellos recuerdos de antáño.
La madrugada de Enero
todos pegádos al rádio.
El tiráno habia caido,
ruido del avión oimos.
Se formó la algarabia,
de curióso , con mi hermano,
nos salimos a la calle
viendo el alboróto extraño.
Nos llevaron nuestros pásos
al lugar del hervidero,
a la Plaza de Morelos,
donde estában nuestros presos,
sede de la policia,
Seguridad Nacional llamada
ya de tanques rodeáda.
El puéblo en sus afuéras,
Impaciéntes esperaban
salida de familiáres y amigos
para poder abrazarlos,
todos ellos torturádos
por sus sácros ideáles.
Entre todo aquel tumulto,
se colában , por salvarse,
esbirros y torturadóres
los que fuéron descubiértos,
al momento, a patádas y golpes
muchos fuéron masacrádos,
pocos de ellos se salváron.
Y ésto, hoy lo tráigo a cuento,
porque quiero recordarles
a los esbirros actuáles,
que igual puede pasarles,
que lo tengan bien presente
pues la ira desatáda
es un arma inclemente.
A los que salgan con vida,
ya les tenémos la nota,
irán a los tribunáles,
a justificar sus desmánes,
a pagar como merézcan
la amargúra que hoy pasámos.
Y no lo olviden, hermanos,
El que a hierro ha matado,
no podrá morir a sombrerázos.
Gustavo Garcia
Estimados lectores: a causa de la situación que actualmante vivimos en Venezuela, a punto de perder las libertades, he escrito estas letras. Les parecerá extraño alguna expresión , que es la forma de hablar de nuestro pueblo. Gracias.
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