Lo soñó, o eso quería pensar, eso quería creer, que todo había sido un sueño que a las pocas horas le costaría retomar en su memoria, se esforzaba en creer eso, pero no podía engañarse, lo sabía.
Se despertó y noto su ausencia, se asusto pero no se sorprendió, extendió su mano y lo comprobó, se dio la vuelta.
Pasados un par de minutos, aun de espaldas, extendió de nuevo su mano y dejo caer los parpados.
Se levanto.
El viaje en penumbra hasta la cocina fue un constante frotar de ojos, una sucesión de bostezos, un par de tropiezos, cuando encendió la luz vio la misma imagen de todos los días, un frigorífico cerrado, una cafetera que no echaba humo, un fuego apagado y frió, unas cortinas cerradas, una silla vacía, un silencio lento como su caminar hasta la ventana.
Descorrió las cortinas y el sol entro a raudales, las cerro de nuevo deslumbrado y molesto. Se sentó y miro a su alrededor, no había sido un sueño. Apoyo las manos en las rodillas y bajo tímidamente la cabeza. Tras un minuto se incorporó de golpe dando una palmada para despertase, para romper el silencio, una palmada sonora, grande, tanto, como efímera e inútil.
Se dispuso a preparar café e inconscientemente se volvió hacia la mesa para preguntar y eso le derrumbo una vez mas, como cada mañana, encorvo su cuerpo y dejo caer el frasco de café al suelo
apretando los puños, hoy no iba a llorar, lo prometió, no estaba dispuesto, seria mas fuerte que ayer cuando se dijo esas mismas palabras. Salio de la cocina a la oscuridad del pasillo envuelto en más silencio, lo cruzo sin querer mirar el espejo, sin querer mirar el perchero solo ocupado con un único abrigo. El salón estaba muerto, la luz solo se lo confirmó, el sillón le repudiaba, una manta triste le daba la espalda, la mesa le parecía extraña, el puzzle inacabado parecía insultarle, la ventana, le rogaba libertad. Pero tuvo que salir de allí. En el pasillo se apoyo en la pared tratando de respirar aun sin querer hacerlo. Levanto la vista, al fondo, frente a el, su habitación. Tenia q vestirse, pensó, tenia q sobreponerse........y comenzó a caminar hacia la puerta.
Miraba a su mano cuando tomo el picaporte y no separo los ojos hasta que la puerta estaba completamente abierta, entonces ya no tuvo excusa. La cama mas revuelta por un lado le pareció tan lejana, tan desconocida, el espejo frontal le mostró sus lagrimas de nuevo, el fracaso de su promesa, de nuevo, el dolor de nuevo, el silencio de nuevo, su ausencia de nuevo, fue entonces cuando venció el miedo, de nuevo.
Se dejo caer y lloro, lloro como nunca, como siempre, no se sabe cuanto tiempo lloro, solo se sabe que lloro tan desconsoladamente que toda la casa lloro con el, lloro por el.
Fue entonces cuando el valor venció y se incorporó y se miro en el espejo, ajado, abatido, vencido, desconocido, solo, y salio corriendo por el oscuro pasillo dejando atrás la cama muerta, la luz dolorosa y llego al salón y aparto el sillón extraño, la manta fría, la mesa y el arrogante puzzle y se acerco a la ventana abriéndola y sin mas, sin mirar atrás, se dejo caer.
Lo soñó, o eso quería pensar, eso quería creer, que todo había sido un sueño que a las pocas horas le costaría retomar en su memoria, se esforzaba en creer eso, pero no podía engañarse, eso, también lo sabia.
Se despertó y noto su ausencia, se asusto pero no se sorprendió, extendió su mano y lo comprobó, se dio la vuelta.
Pasados un par de minutos, aun de espaldas, extendió de nuevo su mano y dejo caer los parpados.
Se levanto.
Se despertó y noto su ausencia, se asusto pero no se sorprendió, extendió su mano y lo comprobó, se dio la vuelta.
Pasados un par de minutos, aun de espaldas, extendió de nuevo su mano y dejo caer los parpados.
Se levanto.
El viaje en penumbra hasta la cocina fue un constante frotar de ojos, una sucesión de bostezos, un par de tropiezos, cuando encendió la luz vio la misma imagen de todos los días, un frigorífico cerrado, una cafetera que no echaba humo, un fuego apagado y frió, unas cortinas cerradas, una silla vacía, un silencio lento como su caminar hasta la ventana.
Descorrió las cortinas y el sol entro a raudales, las cerro de nuevo deslumbrado y molesto. Se sentó y miro a su alrededor, no había sido un sueño. Apoyo las manos en las rodillas y bajo tímidamente la cabeza. Tras un minuto se incorporó de golpe dando una palmada para despertase, para romper el silencio, una palmada sonora, grande, tanto, como efímera e inútil.
Se dispuso a preparar café e inconscientemente se volvió hacia la mesa para preguntar y eso le derrumbo una vez mas, como cada mañana, encorvo su cuerpo y dejo caer el frasco de café al suelo
apretando los puños, hoy no iba a llorar, lo prometió, no estaba dispuesto, seria mas fuerte que ayer cuando se dijo esas mismas palabras. Salio de la cocina a la oscuridad del pasillo envuelto en más silencio, lo cruzo sin querer mirar el espejo, sin querer mirar el perchero solo ocupado con un único abrigo. El salón estaba muerto, la luz solo se lo confirmó, el sillón le repudiaba, una manta triste le daba la espalda, la mesa le parecía extraña, el puzzle inacabado parecía insultarle, la ventana, le rogaba libertad. Pero tuvo que salir de allí. En el pasillo se apoyo en la pared tratando de respirar aun sin querer hacerlo. Levanto la vista, al fondo, frente a el, su habitación. Tenia q vestirse, pensó, tenia q sobreponerse........y comenzó a caminar hacia la puerta.
Miraba a su mano cuando tomo el picaporte y no separo los ojos hasta que la puerta estaba completamente abierta, entonces ya no tuvo excusa. La cama mas revuelta por un lado le pareció tan lejana, tan desconocida, el espejo frontal le mostró sus lagrimas de nuevo, el fracaso de su promesa, de nuevo, el dolor de nuevo, el silencio de nuevo, su ausencia de nuevo, fue entonces cuando venció el miedo, de nuevo.
Se dejo caer y lloro, lloro como nunca, como siempre, no se sabe cuanto tiempo lloro, solo se sabe que lloro tan desconsoladamente que toda la casa lloro con el, lloro por el.
Fue entonces cuando el valor venció y se incorporó y se miro en el espejo, ajado, abatido, vencido, desconocido, solo, y salio corriendo por el oscuro pasillo dejando atrás la cama muerta, la luz dolorosa y llego al salón y aparto el sillón extraño, la manta fría, la mesa y el arrogante puzzle y se acerco a la ventana abriéndola y sin mas, sin mirar atrás, se dejo caer.
Lo soñó, o eso quería pensar, eso quería creer, que todo había sido un sueño que a las pocas horas le costaría retomar en su memoria, se esforzaba en creer eso, pero no podía engañarse, eso, también lo sabia.
Se despertó y noto su ausencia, se asusto pero no se sorprendió, extendió su mano y lo comprobó, se dio la vuelta.
Pasados un par de minutos, aun de espaldas, extendió de nuevo su mano y dejo caer los parpados.
Se levanto.