Odisea
Poeta recién llegado
Hasta donde sé, no son solo los prisioneros de la neurosis los que intentan
apaciguar las violentas pausas de la rebeldía.
En el hábito reside la raíz primaria, de hecho, no es curioso preguntarse
cuál de todos los demonios se ha beneficiado.
Sin embargo, no son las letras poseedoras de todo sentir,
recuerdo al dormir; que no eran doce, sino trece, los
pactantes de la verdad.
El tiempo presente accedió, y no era una bestia apacible,
ni todos sus rostros amaban, pero era su presencia
la que firmaba mi sentencia
apaciguar las violentas pausas de la rebeldía.
En el hábito reside la raíz primaria, de hecho, no es curioso preguntarse
cuál de todos los demonios se ha beneficiado.
Sin embargo, no son las letras poseedoras de todo sentir,
recuerdo al dormir; que no eran doce, sino trece, los
pactantes de la verdad.
El tiempo presente accedió, y no era una bestia apacible,
ni todos sus rostros amaban, pero era su presencia
la que firmaba mi sentencia